El Gobierno prepara el guion para abrir el debate territorial

paula de las heras MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Rajoy presentará ante la UE su reforma administrativa en busca de ahorro

08 abr 2012 . Actualizado a las 07:07 h.

Con la lupa crítica e implacable de los mercados sobre España, el Gobierno de Mariano Rajoy explora todas las vías que puedan conducir a una rápida reducción del abultado déficit, incluso las más polémicas. El Ministerio de Hacienda trabaja contra reloj para incluir en el programa de estabilidad presupuestaria, que se enviará a Bruselas a finales de mes, un plan de reordenación de la estructura administrativa que, entre otras cosas, promoverá el asociacionismo municipal para la prestación de servicios, potenciará el papel de comarcas y diputaciones provinciales e incluso impulsará, con carácter voluntario, la siempre controvertida fusión de ayuntamientos.

La decisión de una Grecia desesperada, y al borde de la intervención, de acabar de una sola tacada con todos los ayuntamientos de menos de 10.000 habitantes para ahorrar, según sus previsiones, 1.185 millones de euros abrió hace ya dos años el debate sobre la adecuada dimensión del mapa municipal español. En agosto del 2011, Silvio Berlusconi, agobiado por la escalada incesante de la prima de riesgo, anunciaba la supresión de 36 provincias, 1.500 ayuntamientos y 50.000 cargos públicos italianos a fin de reducir en unos 9.500 millones de euros el gasto público. Pero lo que en otros países se abordó sin miramientos en España parece una misión imposible.

«El papel lo aguanta todo -apunta el exsecretario de Estado de Política Territorial, Gaspar Zarrías- pero aquí tenemos mucha cultura municipal y mucho arraigo en los pueblos; nada de esto se puede hacer por la vía de la imposición». A pesar de que en el PSOE son muchos los que creen que es poco racional tener 8.117 ayuntamientos, de los cuales el 84 % no superan los 5.000 habitantes, los socialistas son cautos a la hora de hablar de fusiones, como lo es el propio Gobierno.

Eficacia incierta

El Ejecutivo cree que es conveniente alentar las fusiones, pero fuentes del Ministerio de Administraciones Públicas subrayan que su plan no se circunscribirá solo a una medida que, por otro lado, es de eficacia económica incierta, al menos, en el corto plazo.

UPyD -apoyada en un estudio que sus propios autores catalogaron como puramente «preliminar» y tachado de poco científico por PP y PSOE- sostiene que el ahorro potencial alcanzaría los 16.142 millones de euros. Sin embargo, en un prolijo informe publicado recientemente bajo el título Gobierno local en tiempos críticos, el Consejo de Europa subraya que, «a pesar de que la unión permita a las autoridades locales proveer a sus ciudadanos de un mayor abanico o una mejor calidad de los servicios, no existe ninguna evidencia de que permita reducir costes».

Tras citar algunos ejemplos, el organismo extracomunitario de cooperación regional añade que la «asociación» es una fórmula «más rápida y con menor coste político» si lo que se busca es economizar y ser más eficientes. Y ese es, precisamente, el objetivo de España, desesperada por lanzar al mundo el mensaje de que está dispuesta a apretarse el cinturón.

Los ayuntamientos españoles acumulaban en el 2010 una deuda de más del 220 % sobre sus propios ingresos, pero apenas son responsables de un 13 % del gasto público español y el peso de su deuda sobre el PIB fue en el último trimestre de 2011 del 3,3 %.

El PSOE defiende que una importante vía de ahorro (que cifra en 1.000 millones de euros) pasa por el adelgazamiento de las diputaciones provinciales, un nivel intermedio que pese a realizar solo el 8 % del gasto local, en el 2010 gastó 21.000 millones de euros. La fórmula exigiría al mismo tiempo incentivar la mancomunidad de servicios para no dejar desamparados a quienes tienen menos recursos. Con el esquema actual, el Gobierno calcula que más de la mitad de los municipios son financieramente inviables y se muestra partidario de explotar al máximo las ventajas de mancomunar aunque no a costa de las diputaciones, que, desde mayo del 2011, están en su mayoría en manos del Partido Popular.

El debate sobre el tamaño óptimo de un gobierno local se ha producido en todos los países de nuestro entorno. Los estudios comparados señalan que la eficiencia no depende solo del tamaño. Las competencias asumidas y la financiación son también factores clave.

Dinamarca. En el 2007 Dinamarca puso en marcha su última reforma del gobierno local. El objetivo era lograr ayuntamientos de al menos 20.000 habitantes. De 271 se pasó a 98. De forma paralela, se suprimieron las comarcas y se crearon cinco nuevas regiones. Además, los municipios han asumido nuevas responsabilidades, por ejemplo, en materia de Sanidad.

Inglaterra. Junto con Suecia y algunos Lander alemanes, fue pionera en la oleada de reformas territoriales llevadas a cabo a través de la fusión municipal a gran escala, entre 1960 y 1970. En la actualidad, solo cuenta con 466 gobiernos locales.

Francia. Es el país europeo con mayor número de municipios: 36.862, con una media de 1.500 habitantes y fronteras que, en muchos casos, datan de la época de la Revolución. En 1971, un intento de reforma a la nórdica, de carácter «voluntario», acabó en fracaso. Ha apostado por estructuras intercomunales. Está previsto que para el 2014 todos los ayuntamientos formen parte de una de ellas.

Grecia. La crisis ha dado nuevos bríos a los procesos de fusión municipal en algunos países europeos para hacer frente al coste de gasto institucional y la falta de economías de escala. Grecia ha reducido el número de ayuntamientos de 1.034 a 325.