Ni un beneficio para los ciudadanos reconoce el PSOE en las actuaciones llevadas a cabo por Mariano Rajoy en sus primeros cien días de gobierno. Ni tan siquiera dan por bueno que las duras medidas de ajuste y las reformas estructurales emprendidas sean ineludibles para evitar un mal mayor. «España -admitió la vicesecretaria general del partido, Elena Valenciano- está en situación de dificultad, pero hay otras salidas posibles».
Los socialistas -que en su estrategia de oposición apoyan la reestructuración del sistema financiero y, conceptualmente, el cumplimiento del objetivo de déficit para el 2012, pero poco más- sostienen que el Ejecutivo utiliza la crisis como coartada para emprender «contrarreformas» de un fuerte calado ideológico. «¿Fructíferos? Sí, estos cien días han sido fructíferos en recortes de derechos, para los defraudadores, para el ala más dura de la Conferencia Episcopal y para el sector más ultraliberal de la CEOE; para la sociedad española, no», argumentó Valenciano.
Tras la reforma laboral, el PSOE ha encontrado en la amnistía fiscal un gran motivo de crítica. La medida es para los socialistas absolutamente «impresentable».