Riesgos

Tino Novoa EN LA FRONTERA

ESPAÑA

El poder es un instrumento que los ciudadanos delegan en los partidos para que piloten la sociedad. Ocurre que el poder es una herramienta peligrosa cuando se abusa de él o se utiliza movido por intereses espurios. Por eso, en democracia, la delegación del poder es siempre condicional, por tiempo limitado y hay establecidos toda una serie de equilibrios y contrapesos para tratar de impedir que se utilice con despotismo y arbitrariedad. Pero siempre hay riesgos. La permanencia ininterrumpida en el Gobierno es uno de ellos. Hace que quienes lo ocupan confundan los intereses propios con los generales y olviden su misión fundamental. Por eso, es imprescindible abrir de vez en cuando las ventanas para airear la casa. Eso es lo que tienen que decidir hoy los andaluces. Pero su voto trasciende la frontera de Despeñaperros, porque un triunfo del PP otorgaría a Mariano Rajoy un poder sin precedentes en la historia democrática de España. Y esta es otra amenaza. En Asturias, el peligro es una fragmentación tal que los partidos conviertan el Gobierno en un zoco en el que cada parcela de poder se subaste al mejor postor. Son los riesgos de la democracia. Pero en esta vida nada es gratis.