Copago para mermar las visitas al médico

Daniel Roldán MADRID / COLPISA

ESPAÑA

El Reino Unido y Dinamarca, junto con España, son los únicos países del entorno que no cobran por la asistencia sanitaria de forma generalizada

18 mar 2012 . Actualizado a las 07:05 h.

Copago, la palabra de moda entre los políticos para salvar el inmenso déficit que tiene la sanidad de las 17 autonomías y que se traga el 9,5 % del PIB. Una fórmula que levanta las iras de numerosos colectivos (sindicatos y partidos de izquierda a la cabeza) por los costes que acarrea al ciudadano y que se va a empezar a aplicar en Cataluña a partir de julio. A pesar de que este espinoso asunto «no está encima de la mesa», como señaló la portavoz del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, muchos Gobiernos autonómicos suspiran por seguir el camino marcado por Artur Mas en la sanidad catalana. Es la única solución, mejor dicho, la más rápida para paliar los gastos sanitarios

Fernando Abril Martorell, ministro de Economía de Suárez, ya advirtió en un informe que adoptó su apellido de que la sanidad pública totalmente gratuita no tenía futuro. «En alguna de sus recomendaciones hablaba de las facturas sombras [informan al paciente del coste de su tratamiento] y el copago», asegura Francisco Errasti, profesor de la Universidad de Navarra. La palabra maldita ya se planteó, así, hace 21 años, en el Congreso, pero con escaso eco.

España es, junto a Dinamarca y el Reino Unido, de los pocos países del entorno que aún no aplican el copago a sus ciudadanos de forma generalizada. Aunque con matices. En el caso escandinavo el 2 % de la población paga una cuota por algunas especialidades. En el resto, el copago adquiere diferentes modalidades aunque todas tienen el mismo fin: la disuasión. «En España vamos al médico un 40 % más que en la media europea», corrobora Errasti.

En todos los países en los que se aplica el copago se ha producido una reducción de las visitas al médico. Un estudio de la profesora Núria Mas indica que el copago limitado a la atención primaria puede llevar «a usar los servicios de urgencias para ahorrarse la tasa, pudiendo aumentar así el gasto para el sistema». Los médicos de cabecera y las urgencias centran el copago.

Alemania y Austria tienen una tarifa fija de 10 euros para la primaria; Portugal, 5; Finlandia, 14; y Noruega, la más alta, con 23,5. En algunos lugares hay un límite. En Alemania, por ejemplo, si un usuario supera los 150 euros (fue 15 veces al médico) queda eximido de pagar más. En Bélgica o Francia, se abona un porcentaje de la tarifa. En el Benelux existe una tarifa adicional para las visitas a casa. En urgencias, varios países devuelven el dinero si la dolencia lo justifica. Y la atención hospitalaria varía: Alemania, Austria, Bélgica y Luxemburgo cobran por cada día de hospitalización; Noruega cobra un porcentaje; y Francia hace un cómputo de los dos.

el debate sobre la sostenibilidad del sistema sanitario público