Rajoy se planta con estilo Suárez

Sarkozy y Merkel le han cantado a dúo las excelencias del recorte del déficit a poco más de 4 puntos y el presidente español se ha plantado en casi 6, lo que les ha sentado como un vaso de vinagre


Mariano Rajoy debe tener muy presente estos días aquel tenso diálogo entre Adolfo Suárez y Valéry Giscard d'Estaing cuando el presidente francés, tolerante con el terrorismo etarra, le cantó en París las excelencias de los vinos de su país y el presidente español pidió un vaso de leche. Sarkozy y Merkel le han cantado a dúo a Rajoy las excelencias del recorte del déficit a poco más de cuatro puntos y el presidente español se ha plantado en casi seis, lo que les ha sentado como un vaso de vinagre. De Suárez, atrevido hasta lo temerario, cabía esperar un golpe así. De Mariano, francamente no. Pero lo ha hecho, y ojalá pueda mantenerlo. Por lo menos Alfredo Pérez Rubalcaba lo apoya y le da la «bienvenida a la racionalidad», reconociendo que «va por el buen camino». Enfrentarse a Europa con una gran fisura en el país sería descabellado. Tenemos riesgos, pero la noticia de que Rajoy y Rubalcaba son capaces de pactar algo importante es un síntoma esperanzador. No obstante, para unos nuevos Pactos de la Moncloa, como en el 78, falta mucho.

¿Qué significa ese punto y medio de más en el déficit? Pues que viviremos ahogados, pero con menos riesgo de asfixia inmediata. Es como firmar una letra que vencerá en diciembre del 2013, y para entonces, o estamos en el 3% de déficit, o a saber qué pasa. Ya llegará. El problema es hoy, con un crecimiento del paro desbocado, con un recorte generalizado de los presupuestos y una morosidad alarmante. Si cortar 16.000 millones se antojaba muy doloroso, ahora Rajoy ha optado por recortar solo otros 16.000 más, en vez de los 35.000 que le pedía Europa. A saber dónde se aplicarán esas nuevas sacas, porque el ajuste llega hasta el hueso. Con la calle que comienza a incendiarse -en parte porque la policía no controla bien a los antisistema- y con los sindicatos que convocarán una huelga general, si pueden, este mismo mes, el margen de maniobra de Rajoy se estrecha, pero su determinación no se achica. El grito viene a ser: «¡Mariano y cierra España!».

Funcionarios, universidades

Tiemblan los funcionarios porque si con el primer recorte se han eliminado centenares de empresas públicas prescindiendo de los contratados de la Administración, no es descartable que algún día se supriman plazas funcionariales como en Grecia o en el Reino Unido. Tiemblan las 79 universidades públicas -más que en Francia y Alemania- porque pueden sufrir un proceso de fusión similar al de las cajas. La Complutense de Madrid tiene una deuda de 160 millones de euros, y de 120 la de Barcelona, y, desde luego, no hay provincia que no tenga una o varias universidades, con criterios de calidad muy discutibles, salvo excepciones.

Por todo ello, este mes de marzo se configura como determinante de lo que será el año. Estas próximas semanas sabremos en que queda lo del déficit que ha disgustado a Europa, y en previsión de Nicolas Sarkozy, a los mercados. Conoceremos si hay convocatoria de huelga general y si el PP se apuntala en el poder en Andalucía y en Asturias. En breve se resolverá otra gran fusión de cajas que apunta a Ibercaja como líder al sumar CAI, Caja 3, quizá la catalana Unim, más la potente Banca Cívica, que prestaría su nombre al nuevo acorazado financiero. En marzo también Rubalcaba conocerá el mapa de apoyos dentro de su partido. Ayer, Tomás Gómez, su oponente, ganó en Madrid, aunque con un apoyo solo del 59 %, a pesar de su férreo control del aparato. En Móstoles, la segunda ciudad de Madrid, Gómez disolvió la agrupación socialista hace dos años porque la mayoría le era adversa. Y ha fumigado a quienes apoyaron a su adversaria Trinidad Jiménez. Poca broma con don Tomás, el contrapoder de Rubalcaba.

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