Repetirá como secretario general del PSM pese a la oposición del aparato
04 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Tomás Gómez dio ayer un paso importante para convertirse en el abanderado de la oposición interna a Alfredo Pérez Rubalcaba. El secretario general del PSOE de Madrid (PSM) revalidó su cargo tras imponerse en el congreso regional a la exdiputada Pilar Sánchez Acera, afín al líder nacional. Gómez obtuvo el 59 % de los votos, frente al 40% de la aspirante derrotada. Pese a los casi 20 puntos de diferencia, el resultado refleja que, si bien Rubalcaba ha fracasado de nuevo en su intento de apartarlo de la secretaría general del PSM, ha logrado al menos debilitar su liderazgo y mantener la oposición interna. En el congreso del 2007, Gómez se impuso con el 91 % de los votos.
Con su victoria de ayer, se convierte prácticamente en el único de los dirigentes socialistas que no respaldaron a Rubalcaba en el congreso nacional del PSOE que mantendrá su poder orgánico en el partido. A la espera, claro, de lo que ocurra en las inminentes elecciones andaluzas con José Antonio Griñán, que tampoco respaldó al nuevo líder.
Gómez no solamente se recuperó ayer del muy duro varapalo electoral que sufrió en las últimas elecciones autonómicas frente a la popular Esperanza Aguirre, sino que refuerza su proyección nacional en el PSOE y se sitúa como una de las alternativas más claras de cara al futuro relevo en el partido.
«Un proyecto necesita madurar»
«Un proyecto necesita cultivarse y madurar, no se puede abandonar a la primera dificultad, uno no puede ser agricultor si le aburre ver crecer la cosecha», afirmó ayer Gómez en su discurso, rechazando así la tesis de que su dura derrota ante Esperanza Aguirre lo inhabilita para tratar de recuperar para el PSOE una autonomía que se le resiste desde que en 1995 Alberto Ruiz-Gallardón arrebató la presidencia a Joaquín Leguina. Tuvo también palabras críticas para quienes «dentro y fuera del partido» se dedican, según dijo, a «financiar batallas» para poner en cuestión su liderazgo.
Gómez mantuvo el sesgo izquierdista de su discurso y, en sintonía en este caso con Rubalcaba, situó a la Iglesia como uno de los principales rivales del proyecto socialista junto a la derecha política y los mercados. Tras su triunfo, explicó que Pérez Rubalcaba lo había llamada para felicitarlo por el impulso que los socialistas madrileños están dando al partido.
La otra candidata, Pilar Sánchez, que apoyó a Rubalcaba en el pasado congreso nacional frente a Chacón, solicitó durante su discurso el voto de sus compañeros para «transformar» el PSOE madrileño. «Quiero un partido para ganar Madrid y por eso os pido la confianza», señaló. «Nos hemos acostumbrado en el PSM a promesas de cambio que se desvanecen y nos conducen a la resignación», dijo en un intento de que los socialistas madrileños optaran por el relevo.