Un supuesto entramado para apropiarse de dinero público y evadirlo
25 feb 2012 . Actualizado a las 14:48 h.Cuando Iñaki Urdangarin ponga el pie hoy en los juzgados de Palma entrará al mismo tiempo en un peligroso laberinto con pocas salidas y muchas trampas. Ante el juez José Castro, el duque deberá intentar contrarrestar una avalancha de pruebas que apuntan a que se dedicó a sablear a instituciones públicas y privadas en beneficio propio parapetado tras una institución sin ánimo de lucro, que evadió capitales al extranjero, que se valió de todo tipo de trampas contables para llenarse el bolsillo y que, incluso, usó la imagen de la Casa Real para sus negocios privados.
Contratos a dedo
Dieciséis millones. Es el origen de todo el caso Nóos. Desde la incorporación de Urdangarin al instituto sin ánimo de lucro, la organización y las sociedades satélites de sus dos socios se hicieron con 16 millones de euros en contratos provenientes de 103 instituciones y empresas. Gran parte de este dinero salió de arcas públicas. Contratos siempre sin concurso, a pesar de su envergadura. Eran siempre trabajos muy por encima del precio de mercado. El paradigma de esos presupuestos hinchados es del club de fútbol Villarreal, que pagó a 69.000 euros cada página de un informe.
Facturas cruzadas
Entre el 30 % y el 40 %. Fue la fórmula para saquear Nóos, la autocontratación: una lluvia de facturas por trabajos hinchados o simplemente ficticios que emiten otra u otras sociedades que, en realidad, son propiedad del mismo dueño que dirige la empresa matriz, en este caso el Instituto Nóos. La investigación considera acreditado que Urdangarin y su socio, Diego Torres, se apropiaron, gracias a la «triangulación», de 5.011.568 euros procedentes de una entidad que oficialmente no tenía ánimo de lucro. Según las estimaciones de la Policía Judicial y Hacienda, entre el 30 % y 40 % que la galaxia Nóos movía venía de «autocontratarse» continuamente.
Endose de gastos
Sin justificar. Según la investigación, Urdangarin y Torres intentaban colar continuamente a sus clientes facturas que nada tenían que ver con los trabajos. Ocurrió con el Gobierno balear y con el de Valencia. A este último le intentaron endosar dos millones en 123 facturas de las empresas satélites por conceptos no justificados.
Evasión fiscal
Más de un millón. Lo han confesado el contable, el administrador y el asesor internacional, lo confirman multitud de informes y lo apuntillan los documentos encontrados en los registros con los esquemas para hacerlo: Urdangarin y Torres sacaron dinero a Belice y Luxemburgo a través del Reino Unido y Panamá por medio de una empresa fantasma creada por ellos mismos llamada De Goes Center for Stakeholder Management, con base en Londres y Barcelona, que no tenía ni empleados reales ni actividad alguna. Por ahora, la Policía Judicial ha acreditado que sacaron al menos 1.130.211.
Discapacitados
Una tapadera. La investigación apunta a que el duque usó una fundación de niños discapacitados para evadir a Belice y que además lo hizo justo después de que el rey le ordenara, en la primavera del 2006, romper con Nóos ante las sospechas de que aquel instituto se estaba enriqueciendo a través de adjudicaciones fraudulentas de las administraciones públicas.
Defraudación
Trabajadores ficticios. Un comprometido correo encontrado por la Policía Judicial apunta a que el yerno del rey también defraudaba a la Seguridad Social. Fue en septiembre del 2009. El contable de la trama, Marcos Tejeiro, envió un correo a la secretaria de Urdangarin para preparar la contratación ficticia de tres empleados como gastos deducibles de Aizoon. Finalmente, la empresa de los duques de Palma declaró al fisco que pagaba entre 7.000 y 10.000 euros por los salarios de estos supuestos trabajadores.
Explotación y plagio
Sueldos en negro. Las recientes confesiones de los empleados de Urdangarin también le ponen contra las cuerdas. Varios de sus extrabajadores aseguran que cobraban 600 euros al mes, siempre en negro, por pasarse el día plagiando informes que cogían de Internet y que luego Nóos vendía a precio de oro.
Ocultación
Cambio de domicilio. Urdangarin habría hecho maniobras para dificultar la investigación. El pasado agosto, semanas después de que su socio le implicara, el duque trasladó desde el palacete de Pedralbes a unas oficinas de la trama Nóos la sede social de Aizoon. Así evitó el registro de su domicilio familiar.
Patrimonio
De pelotazos. La investigación tributaria apunta a que buena parte de los bienes inmobiliarios a nombre de Urdangarin, del matrimonio o de sus sociedades, valorados en 9,2 millones de euros, provienen de dinero público captado por en sus años de grandes pelotazos.