Asume el contenido del programa que Rubalcaba llevó a las elecciones
22 dic 2011 . Actualizado a las 12:22 h.El nombre del manifiesto con el que Carme Chacón dio su primer paso en la carrera por la sucesión en su partido, Mucho PSOE por hacer, remite inevitablemente a la idea de reconstruir el partido casi a partir de cenizas. No es tan así. La renovación que propugnan los firmantes, entre los que se encuentran varios exministros de Zapatero, pretende también dar continuidad, aunque resulte difícil de entender, al programa con el que Alfredo Pérez Rubalcaba se presentó a las pasadas elecciones.
Eso es, al menos, lo que explicó una de sus impulsoras, la extitular de Medio Ambiente Cristina Narbona durante un receso de la reunión que a lo largo de la tarde de ayer celebraron en el hotel Husa Princesa, de Madrid, una treintena de dirigentes agrupados, aunque oficialmente no sea aún el momento de hablar de nombres, en torno a Carme Chacón.
El caso de Narbona es especial porque fue miembro relevante del equipo de Rubalcaba durante la campaña. Ahora está, en principio, en la orilla opuesta. Por más que el candidato del 20-N siga guardando silencio sobre sus intenciones, son muchos los que creen que aspira a la secretaría general; tampoco son pocos los que lo animan a que lo haga y, por supuesto, no faltan los que dan por sentado que en cualquier caso ahormará una candidatura, aunque no la lidere. La veterana dirigente, que ejerció esta vez como portavoz del movimiento interno junto al joven alcalde de Soria, Carlos Martínez, defendió que el texto lanzado el martes a través de Internet y las redes sociales es en parte «reflejo» de la conferencia política que tuvo lugar entre el 30 de septiembre y el 1 y 2 de octubre y de un programa que, dijo, «contiene ya las bases de una autocrítica con lo que está pasando». «Ese es nuestro primer objetivo -insistió-, el rearme ideológico que ya hemos venido haciendo con el programa electoral».
En realidad, es cierto que buena parte del contenido del manifiesto está en plena sintonía con la oferta electoral del PSOE para el 20-N, que ya supuso, en muchos aspectos, una enmienda a la acción de Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Ese fue, de hecho, el principal problema de Rubalcaba durante la campaña: que el haber pertenecido al Ejecutivo, con un cargo de enorme responsabilidad, restaba credibilidad a unas propuestas que pretendían recuperar la esencia de la socialdemocracia.
La gran diferencia entre el discurso de los rubalcabistas y los afines a Chacón, de momento, radica en el modelo de partido y en el grado de apertura que se quiere dar a los procesos de elección interna. Entre los firmantes de Mucho PSOE por hacer hay algunos que sostienen que el secretario general debería salir de unas primarias, y otros sostienen que hay que escuchar también a los simpatizantes.