A Rubalcaba le aguan la fiesta

M. CHEDA ENVIADO ESPECIAL

ESPAÑA

Chacón revienta la escenificación de un «PSOE fuerte» antes del 20-N

17 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

«No me invitó, pero yo fui. Tras la esquina, espero el momento en que no me miren y meterme dentro...». Esa la cantaba Mecano en los ochenta. Y ayer la rescató del baúl musical la ministra de Defensa. Carme Chacón, la mujer que quería primarias y no las tuvo, interpretó el tema para colarse en la fiesta de quien en mayo había removido Ferraz con la Moncloa para abortarlas: el ahora candidato de su partido a la presidencia del Gobierno, Pérez Rubalcaba. 24 horas antes de que ambos se vean hoy las caras en Barcelona, ella le reventó a él su gran festejo.

A un suspiro de la consumación de las elecciones, el extitular de Interior había convocado para anoche en Málaga la escenificación de un «PSOE fuerte», según sus propias palabras; la postal de un partido del ayer, el hoy y el mañana cogido de la mano, junto al electorado. La piña hecha hipermegamacromitin. Un moderno guateque de compañeros puño en alto y rosa en boca. El lendakari, la cabeza de lista al Congreso más joven, el actual presidente andaluz, el toque vintage de Guerra y González... Por videomensaje o bien en directo, allí iba a comparecer hasta el apuntador. Once nada menos, un equipo de fútbol al completo. Incluso Zapatero, el hombre a quien en otoño mandaron invernar, salía de la cueva.

Y, de los llamados a ello, todos hablaron. Ni una baja, el guion cumplido. Pero ocurre que sus voces, contra lo escrito, quedaron silenciadas en un imprevisto griterío anterior. Por la mañana, preguntada en un foro periodístico acerca de si veía o no preparado al socialismo español para que una mujer catalana asumiese sus riendas, Chacón había espetado: «A ver quién se atreve a decir lo contrario». Órdago a la grande con esa partida aún pendiente de empezar, en teoría.

Lejos de contribuir a apagarlo, el incendio lo avivó al rato, desde un frente opuesto, el vicepresidente segundo del Ejecutivo central, Manuel Chaves, quien a través de un canal televisivo abogó por la continuidad de Rubalcaba al frente de la nave, ya como capitán con galones, más allá del 20-N, ocurra lo que suceda. «Sí tiene que seguir, hay que darle un margen de confianza y de respaldo», arguyó.

El uno tirando para un lado y la otra para el suyo, los dos coincidieron en destrozar el discurso sobre este asunto que a Rubalcaba tanto le había costado construir. Primero, porque abrieron antes del lunes 21 el debate sobre el relevo formal de Zapatero como secretario general de los progresistas. Y segundo, porque, al incurrir en el anterior error, implícitamente dieron por perdidos los comicios.