Rajoy promete gobernar desde el diálogo, pero oculta su programa

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo bareño MÁLAGA / ENVIADO ESPECIAL

ESPAÑA

Apela a la concordia contra la crisis y dice que tomará medidas valientes

09 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La convención «programática» del PP se quedó en un mero acto de exaltación a su líder, Mariano Rajoy. El cónclave celebrado en Málaga se cerró sin una sola concreción sobre el proyecto con el que el líder popular pretende gobernar. Apenas algunas pinceladas esbozadas sin compromiso alguno y nada, desde luego, en el discurso pronunciado ayer por Rajoy, en el que se limitó a garantizar que gobernará desde el «diálogo» y la «concordia» para recuperar la economía.

«Quiero entenderme con todos los que compartan el objetivo nacional de sacar a España de la crisis, crear empleo y generar bienestar», afirmó Rajoy en una intervención entusiasta pero vacía de contenido. En ningún momento puso en duda la victoria, pero aseguró que no quiere ser el presidente «de los militantes del PP» sino «de todos los españoles».

«Medidas valientes»

El líder del PP aseguró que la situación en la que llegará al Gobierno le exigirá tomar medidas «valientes» y aseguró por ello que siempre va a «decir la verdad, aunque sea incómoda», en lugar de «negar la realidad, ni ocultar los problemas», como a su juicio ha hecho el Gobierno de Zapatero. Rajoy dedicó poco tiempo a criticar a los socialistas, de quienes dijo que «tienen motivo» para tratar de ocultar lo que han hecho y también para «avergonzarse» de dejarle «la peor herencia que un Gobierno ha legado jamás al siguiente».

Pero el líder del PP se mostró convencido de que los españoles tienen capacidad para salir de esa situación y garantizó que el reparto de las cargas para salir de la crisis será «justo y equitativo»; que no se siente «enemigo de nadie» y que no atizará «viejas discordias». «Los españoles no se creen a los escépticos que dicen que todos somos iguales, ¿cómo vamos a ser iguales los que creamos empleo y los que lo han destruido?», se preguntó entre gritos de «presidente presidente». «Los españoles no quieren la resignación y el fatalismo de los que afirman que no hay otra forma de salir de esta situación», insistió

A lo más que se comprometió Rajoy ayer fue a «ser previsible y transmitir certidumbres», a ofrecer «soluciones y no improvisaciones» y a escuchar «todas las opiniones».

Sus palabras sobre ETA eran esperadas tras el duro discurso de Aznar en la apertura. Aseguró que no permitirá «falsas equidistancias», pero eludió, como hizo el expresidente, atacar a Zapatero por esta cuestión.

En clave interna, agradeció a los miembros de su partido que lo apoyaron tras la derrota en el 2008 y que hoy conforman buena parte de la dirección de Génova. «Si yo hoy estoy aquí es porque vosotros lo habéis querido, por esa razón. Vosotros y nadie más. Y como sabéis, a pesar de todo», dijo para señalar que aunque las puertas de la Moncloa parecen abiertas para él, el camino no ha sido fácil.