El Ministerio del Interior hizo ayer la afirmación más optimista y contundente desde que hace nueve meses ETA convirtió en «permanente» el alto el fuego anunciado en septiembre del 2010. El ministro, Antonio Camacho, aseguró ante la cúpula de la Policía Nacional, que celebraba en Madrid los actos de su festividad anual, que la banda terrorista ha entrado en «un proceso de disolución imparable». El máximo responsable de la lucha antiterrorista pronunció estas palabras solo unas horas después de que Ekin, la estructura clandestina de comisarios políticos que la banda utilizaba para controlar a la izquierda aberzale, anunciase su disolución. Poco después, ETA hacía pública su disposición a colaborar con la comisión internacional de verificación del alto el fuego. Este grupo, que reúne a varios premios Nobel, se constituyó el pasado miércoles, pero ha sido ignorado sistemáticamente por el Gobierno y la mayoría de los partidos.
Fuentes de Interior consideran que lo ocurrido en los últimos días, incluido el comunicado de los presos, apunta a que las organizaciones políticas de la izquierda aberzale afianzan su control sobre el movimiento. Y añaden que una Ekin sin actividad ni capacidad de influencia desde hace más de un año por los sucesivos golpes policiales sobre la banda y sus comisarios políticos ha hecho oficial lo que ya era una realidad.