Lorca unifica los campamentos para evitar el efecto llamada

Ana Balseiro
Ana Balseiro LORCA / ENVIADA ESPECIAL

ESPAÑA

Estima que las 3.100 camas disponibles cubren las necesidades reales

17 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Lorca se esfuerza en volver a la normalidad, aunque no sea nada fácil, tanto por las consecuencias materiales de los seísmos del miércoles, que han dejado a centenares de familias sin casa, como por el miedo que se ha instalado en la ciudadanía. Pero, a pesar del comprensible temor, tanto el ayuntamiento como el Gobierno regional reiteran su llamamiento para que aquellos vecinos cuyas casas están en condiciones de ser habitadas vuelvan a ellas.

El objetivo es reducir el número de personas que permanece en los tres campamentos instalados en el Huerto de la Rueda. De hecho, está previsto que hoy mismo, si fuese posible, se concentren en uno solo los campamentos -bajo el control de la Unidad Militar de Emergencias (UME)- y se cambie su emplazamiento a la ciudad deportiva de La Torrecilla.

Más de 3.500 ecuatorianos

El alcalde, Francisco Jódar, sostenía ayer que las 3.100 camas que se ofrecen son «más que suficientes» para las víctimas reales, en referencia al «efecto llamada» que se ha detectado por parte de personas que tratan de beneficiarse de la ayuda -comida y cobijo- que se brinda. Pero las autoridades ecuatorianas afirmaron ayer que más de 3.500 compatriotas (unas 1.250 familias) siguen alojadas en los campamentos, cifras que chocan con las del regidor.

En cualquier caso, para minimizar la posible «picaresca», el mismo viernes se pusieron en marcha medidas (sellar a quienes ya habían recogido alimentos y agua, por ejemplo), que se han ido implementando: se ha comprobado que los afectados estaban efectivamente censados en Lorca o que, sin estarlo, residían en la localidad -al disponer de tarjeta sanitaria o aparecer en los listados de los servicios sociales-, y se han repartido pulseras que así lo acreditan y que servirán de control de acceso al nuevo campamento.

Paralelamente, ayer comenzaron a funcionar un centro de salud y parcialmente el hospital, así como algunos centros educativos, y se restableció el suministro de gas a los edificios sin riesgo de derrumbe.