Cae en Madrid una red que explotaba a subsaharianos

madrid / efe

ESPAÑA

Los obligaban a vender productos falsificados y a vivir hacinados en pisos patera, en condiciones infrahumanas

02 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La policía ha detenido a once personas, miembros de una red internacional de trata de seres humanos que captaba personas, sobre todo subsaharianos, para obligarlos a vivir en pisos patera, en condiciones infrahumanas, y explotarlos laboralmente.

Entre los once arrestados en Madrid se encuentran los tres líderes de la organización, encargados de captar a los subsaharianos, principalmente en Senegal, y de trasladarles a España con la promesa de un trabajo digno y bien remunerado. Los inmigrantes debían saldar una deuda de 3.000 euros con la organización vendiendo productos falsificados en la vía pública, tales como imitaciones de prendas de vestir y perfumes de marcas conocidas, y también copias pirata de cedés y deuvedés de música y de películas de estreno.

La operación comenzó a primeros de año, cuando los agentes tuvieron conocimiento de que existía una vivienda en el barrio madrileño de Carabanchel, donde residían muchas personas en condiciones infrahumanas e insalubres y completamente hacinadas.

La policía comprobó que todos los inquilinos del piso eran de origen subsahariano y que se encontraban en España en situación irregular, ya que tramitaban sus permisos de residencia presentando el certificado de empadronamiento en la vivienda y pagando por ello unos 200 euros mensuales al propietario, Tanor M. M., uno de los cabecillas de la organización.

Los agentes constataron que Tanor captaba a las víctimas principalmente en Senegal y que después las traía a España con la promesa de un trabajo digno y bien remunerado, a cambio de lo cual los inmigrantes contraían con la organización una deuda de hasta 3.000 euros que los obligaba a vivir en condiciones de semiesclavitud, según la policía.

Estas personas tenían que trabajar en la calle durante muchas horas, vendiendo productos falsificados, sin contrato laboral y por una remuneración «irrisoria», mientras eran controlados por los otros dos líderes de la red, Ibrahima D. y Ndongo D.