Y ya que estaba en Oviedo se preguntó «por qué la derecha se porta así en Asturias». Los populares, señaló, «son recurrentes y una y otra vez se enzarzan en peleas y fulanismos». Zapatero se refería al choque entre el PP y su ex secretario general Francisco Álvarez Cascos, que dejó el partido al no ser elegido por la dirección candidato a la presidencia del Principado.
No es nada nuevo, arguyó, porque esas disputas ya se produjeron en los noventa entre el mismo Cascos, cuando era vicepresidente del Gobierno, y el entonces presidente asturiano, Sergio Marqués, que acabaron con la fractura del PP asturiano. «¡Tiene tela la cosa!», comentó antes de vaticinar que los asturianos quieren partidos unidos y así se comprobará el 22-M.
También tuvo un recuerdo para el 30 aniversario del frustrado y «denigrante» golpe de Estado de 1981. Pidió no olvidar aquellos hechos ya que «un pueblo debe tener memoria», y, sobre todo, «los jóvenes», para que tengan conciencia de «la historia de éxito democrático, de progreso y de modernidad» que ha vivido España desde entonces: «El pueblo, la ciudadanía, ha triunfado con la democracia, la prosperidad, la libertad y el avance colectivo».
Rememoró que en 1981 la renta media española era cuatro veces inferior a la actual y estaba 23 puntos por debajo de la de Europa, y ahora está por encima.