La Fiscalía pide 10 años de prisión para Otegi por tratar de reflotar Batasuna bajo las directrices de la banda

Mateo Balín MADRID/COLPISA.

ESPAÑA

05 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.

El horizonte judicial de Arnaldo Otegi se torna oscuro. En prisión provisional desde octubre del 2009, el ex portavoz de la izquierda aberzale se sentará en el banquillo en los próximos meses acusado de un delito de integración en ETA, por el que la Fiscalía de la Audiencia Nacional reclamó ayer una pena de 10 años de cárcel. El ministerio público estima que Otegi y otros siete dirigentes aberzales, entre ellos el ex secretario general del sindicato LAB Rafa Díez Usabiaga, intentaron reconstruir la ilegalizada Batasuna a través de la marca Bateragune, con la que ETA pretendió reflotar su frente político en la primavera del 2008 con la vista puesta en futuros «parones en la lucha armada». Para el fiscal Vicente González Mota, el aparato militar de la banda «se dirigía» a Bateragune dando instrucciones sobre el desarrollo de sus actividades, valorando su actuación institucional e, incluso, censurando lo que no gustaba, como apoyar la candidatura de Iniciativa Internacionalista en las europeas del 2009.

Neutralizar espacios

Como organismo de coordinación del frente político de ETA, Bateragune (Todos juntos, en vasco) tenía el doble cometido de neutralizar cualquier espacio de la izquierda aberzale sin ETA y atraer fuerzas independentistas a través de un polo soberanista subordinado a las directrices de la banda. Esta estrategia incluía la incorporación de partidos políticos, Eusko Alkartasuna y Aralar, y de sindicatos nacionalistas vascos, LAB y ELA.

Según la Fiscalía, en el centro del cometido se hallaba Otegi. El Ronaldinho de la izquierda aberzale, como lo apoda Usabiaga, constituía junto a este y otros seis dirigentes -Sonia Jacinto (tesorera de PCTV), Miren Zabaleta (hija del coordinador general de Aralar Patxi Zabaleta), Arkaitz Rodríguez, Amaia Esnal, José Luis Moreno y José Manuel Serra- la comisión permanente de Bateragune, que en su corta vida tenía como cuartel general la sede de LAB en San Sebastián.

El fiscal recuerda que en el registro que la policía realizó en octubre del 2009 intervino un ordenador a Usabiaga con numerosos documentos dirigidos a presos de ETA, a los que informaban de su actividad.