El celador del geriátrico de Olot confiesa que mató a tres ancianas

Cristian Reino BARCELONA/COLPISA.

ESPAÑA

Joan Vila, el asesino confeso de un geriátrico de Olot (Gerona), cometió sus crímenes por amor y para que las ancianas no sufrieran. El celador asumió ayer ante el juez ser el autor material de la muerte de tres residentes de la tercera edad del centro La Caritat. Las tres habrían perdido la vida de la misma forma: tras la ingesta de un líquido corrosivo, supuestamente lejía, que les habría administrado el asesino confeso. En un primer momento, Vila, de 44 años y residente en Castellfullit de la Roca, aseguró a la policía que cometió sus crímenes por compasión hacia las víctimas, a las que dada su avanzada edad quería evitarles sufrimientos. Este jueves, ante el juez, mantuvo su confesión inicial y declaró que lo hizo todo por «amor» y porque alguna de las víctimas se lo pidió. Sin embargo, esta teoría tiene elementos que no se sustentan, según investigadores del caso, ya que el método que supuestamente utilizó el detenido es todo menos indoloro. Suministrar un ácido como la lejía a las víctimas no causa la muerte instantánea, sino que provoca una corrosión interna de los órganos del cuerpo que resulta muy dolorosa. En casos de supuesta compasión, los homicidas utilizan fármacos o sedantes, que administrados de forma abusiva evitan el sufrimiento de la víctima. Así, los investigadores creen estar ante una mente sádica más que una caritativa. Descartado el móvil económico, su abogado, que calificó el carácter de su cliente de maníaco depresivo y de actuar bajo los efectos del alcohol, señaló este jueves que Vila cometió los crímenes en un momento de «euforia», ya que «se creía que era Dios». También señaló que esté en tratamiento psiquiátrico. Los Mossos d'Esquadra temen que la lista de víctimas de este autoproclamado ángel de la muerte pueda ser mucho mayor, de ahí que hayan abierto una investigación de todas las muertes que se han producido en los últimos cinco años en que trabajó como celador en el geriátrico La Caritat, de Olot. El juez le ha imputado la muerte de las tres ancianas (ocurridas el 12, 16 y 18 de este mes) y ayer decretó prisión provisional. El magistrado no descartó exhumar cadáveres de aquellos residentes que muriesen de forma natural. El caso se destapó el domingo pasado, cuando una de las víctimas tuvo que ser ingresada de urgencia en el hospital. La mujer presentaba síntomas de haber ingerido algún producto tóxico y murió horas después por la gravedad de las heridas. La anciana fue hallada con los labios quemados y con fuertes vómitos. Los médicos alertaron que la muerte no se debía a causas naturales y avisaron a la policía. Fueron las dificultades de movilidad de la mujer las que descartaron la posibilidad de que hubiera cogido por su cuenta el producto tóxico, por lo que la policía centró su investigación en el personal del geriátrico. Una cámara de seguridad de la residencia delató al asesino en serie, ya que captó el momento en que salía de un almacén con una botella de lejía. El celador confesó que introdujo el líquido tóxico en la garganta de la víctima haciendo uso de una jeringuilla.