El líder del PP desiste de ir el sábado al autohomenaje del presidente valenciano
20 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Mariano Rajoy ha tirado de su manual y aún no ha dicho una sola palabra desde que el Supremo reabrió el caso de las trajes. Tampoco ha hablado una vez conocida la sentencia, que ve claros indicios de que Francisco Camps cometió un delito de cohecho pasivo impropio. No ha dicho nada, a pesar de que el fallo unánime del tribunal dejaba claro que sobre Camps pesa una imputación judicial «equivalente al procesamiento», lo que derribaba la primera línea de defensa del PP, que justificaba su respaldo porque aún no estaba imputado. Ayer, María Dolores de Cospedal hacía equilibrios para decir que no está formalmente imputado, sino en una situación «intermedia», además de avalar la teoría de la conspiración socialista del presidente valenciano, en la que implicó a Zapatero y a Fernández de la Vega, ya que «esta sentencia se produce después de un recurso interpuesto por la Fiscalía, que nos anunció la vicepresidenta en una rueda de prensa».
Rajoy está dispuesto a apoyar a Camps, cuyo respaldo resultó vital para que pudiera mantener el liderazgo del PP tras perder las elecciones. Hasta tal punto que llegó a señalar que sería el candidato autonómico al margen de lo que dijera la Justicia. Una frase de la que puede que tenga que arrepentirse pronto. Por ejemplo si, como todo apunta, se confirma que Camps acaba sentándose en el banquillo. ¿Lo seguirá apoyando, lo mantendrá como cabeza de cartel, si se produce esa situación? ¿Estaría dispuesto a sufrir el desgaste que supondría ver esa imagen un día tras otro en los telediarios? Por ahora, las medidas de ajuste anunciadas por Zapatero han hecho que el impacto del caso se amortigüe, pese a su gravedad.
El problema no son solo los «tres trajes», como repite Rajoy, sino los tratos más que amistosos que Camps mantenía con su «amiguito del alma», Álvaro Pérez, el Bigotes, que se tradujeron en la adjudicación de contratos por valor de 7,2 millones de euros a Orange Market y otras empresas filiales de la red dirigida por Francisco Correa. El problema es la sospecha fundada de financiación irregular del PP valenciano. Su responsabilidad política como gobernante que, cuando menos, dejó hacer a la trama es indiscutible.
Por si acaso, Rajoy ha comenzado a aplicar su conocida táctica del marianeo. De momento, se han aplazado sine die los actos de respaldo multitudinario, como el de la plaza de toros de Valencia, cuando el líder del PP le prometió: «Siempre estaré detrás de ti, o delante, o a un lado». Así, Rajoy no acudirá al autohomenaje que se va a hacer Camps el sábado para conmemorar su victoria electoral, aunque sí estuvo presente en un reciente acto similar con Alberto Núñez Feijoo.
Una muestra de que ese apoyo no va a ser infinito y de que ya ha comenzado un discreto alejamiento de un político cuyo futuro se reconoce abiertamente en Génova que se presenta «muy negro».