Argumenta que para que haya delito «basta con la aceptación de un regalo entregado en consideración al cargo»
19 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La red Gürtel regaló a Francisco Camps prendas de vestir «de forma repetida», con «aparente opacidad» y por ser presidente de la Generalitat. Así consta en la sentencia del Tribunal Supremo hecha pública ayer, que atiende los recursos de la Fiscalía y de los socialistas valencianos, y reabre el caso de los trajes al considerar que hay indicios suficientes de que cometió un delito de cohecho impropio, aunque no se pueda probar que adjudicara contratos a la trama de Francisco Correa a cambio de las dádivas recibidas.
El fallo supone un serio varapalo para Camps, pero también para los dos jueces del Tribunal Superior de Justicia de Valencia, su presidente Juan Luis de la Rúa y el magistrado Juan Francisco Ceres, que decidieron sobreseer el caso. Los cinco magistrados que la firman les reprochan que vaciaran de contenido el artículo 426 del Código Penal, que tipifica el cohecho impropio, hasta hacerlo desaparecer.
El Supremo considera que, al contrario de lo que mantuvo el juez al que Camps calificó como «más que amigo», para que haya delito de cohecho pasivo impropio «basta con la aceptación de un regalo entregado en consideración a la función o cargo desempeñado». No es necesario, por tanto, que exista una relación causal entre la entrega de los trajes y los contratos que la Generalitat otorgó a Orange Market, la filial de la trama de Correa en Valencia, que dirigía Álvaro Pérez, el Bigotes.
Asimismo, estima que aunque Camps no podía dar directamente esos contratos sí tenía poder, posición e influencia suficientes para persuadir a sus subalternos de que lo hicieran, por lo que cabe considerar que la trama le hizo los regalos en atención a su función como presidente autonómico, tal como exige el tipo penal. En este sentido, el tribunal recuerda que el bien jurídico protegido es «preservar la apariencia de imparcialidad, neutralidad y sujeción a la ley en el ejercicio de la función».
El Supremo pone de nuevo contra las cuerdas a Mariano Rajoy, que había refrendado a Camps como candidato al margen de lo que dijera la Justicia, y echa por tierra la línea de defensa del PP, basada en repetir que el presidente valenciano no está imputado. La sentencia asegura que el auto del juez instructor José Flors, al que vuelve ahora la causa, deja claro que la imputación judicial contra Camps «equivale al procesamiento».
La decisión supone que, además de Camps, vuelven a estar acusados el ex vicepresidente Víctor Campos y el ex jefe de gabinete de Turismo Rafael Betoret. Con respecto a Ricardo Costa, el Supremo deja el asunto en manos de Flors, ya que considera que lo más probable es que recibiera los regalos como secretario general del PPCV y no como diputado, lo que le eximiría de responsabilidad penal al no ser un cargo público.
Por su parte, Álvaro Pérez, el hombre que supuestamente regaló los trajes a Camps, se acogió ayer a su derecho de no declarar y rechazó responder las preguntas que la Fiscalía Anticorrupción tenía preparadas sobre los negocios y contratos de Orange Market con el PP de esa comunidad y la Generalitat.