El fracaso del Estatuto provoca un duro choque entre Barreda y De Cospedal
23 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.José María Barreda y María Dolores de Cospedal intercambiaron ayer duras descalificaciones y se responsabilizaron mutuamente del fracaso del Estatuto de Castilla-La Mancha en el Congreso. El presidente señaló a la secretaria general del PP, que será su rival en las elecciones autonómicas del 2011, como «la única responsable», ya que tuvo una «ocasión magnífica» para sacarlo adelante en la Comisión Constitucional del miércoles, pues «le hubiera bastado dar la instrucción» a su grupo para que votara a favor. La acusó de hacer una cosa en Madrid y la contraria en Toledo.
Por su parte, la también presidenta del PP regional denunció la «terrible traición» a los castellano-manchegos de Barreda, a quien acusó de haber impedido de forma premeditada que el texto saliera adelante con el objetivo de obtener réditos electorales. De Cospedal adelantó que su partido votará a favor de continuar tramitando el texto en el pleno extraordinario de las Cortes regionales que debatirá el lunes su retirada. Además, recordó que el Gobierno de Castilla-La Mancha ha sido el único incapaz de sacar adelante una reforma estatutaria, si se exceptúa el plan Ibarretxe, lo que constituye un «gran fracaso político» de Barreda.
La reforma pasó el trámite de la Comisión Constitucional el miércoles, pero con el voto en contra del PP, lo que hace imposible que salga adelante en el pleno del Congreso, donde se necesitan tres quintos de los votos. La clave de la ruptura fue la enmienda que los populares presentaron por sorpresa para contentar a sus comunidades de Murcia y Valencia. Los socialistas querían que el Estatuto incluyera en su preámbulo que Castilla-La Mancha estima necesaria la existencia de una reserva de agua de 4.000 hectómetros cúbicos para cubrir sus necesidades. El PP eliminaba la palabra «reserva», aunque mantenía la cantidad. Un matiz semántico que finalmente resultó decisivo.
Reunión de las Cortes
La Cortes regionales se reunirán el lunes en sesión extraordinaria, a petición de Barreda, para certificar la defunción del texto y solicitar de manera oficial su retirada. Propuesta que saldrá adelante, ya que los socialistas tienen mayoría, aunque los populares han adelantado que votarán en contra.
Mariano Rajoy también intervino en la polémica y responsabilizó al Gobierno de la «crisis de solidaridad» en la gestión del agua que sufre España, y lamentó que haya lugares que no tengan agua pese a que, a su juicio, hay de sobras.
En un nivel inferior se reprodujo el rifirrafe político. La portavoz parlamentaria del PP, Ana Guarinos, y el secretario de Acción Parlamentaria, Leandro Esteban, pidieron la dimisión de Barreda «por vergüenza y decencia» al anteponer sus intereses electorales a los de los ciudadanos de la región. Por su parte, su homólogo socialista, Santiago Moreno, reclamó la de De Cospedal, porque ha demostrado ser «indigna» de representar a los castellano-manchegos, a los que, dijo, ha traicionado al actuar «al dictado» del presidente murciano, Ramón Luis Valcárcel. La retirada del Estatuto supone una victoria para Valcárcel, que se presentó el miércoles en el Congreso para presionar y controlar las negociaciones. Finalmente tuvo que mediar Mariano Rajoy para que se pactara la enmienda que eliminaba la palabra «reserva», aunque mantenía la cifra de los 4.000 hectómetros cúbicos. La oposición de Barreda, que calificó de «inaceptable e incluso humillante» la propuesta del PP, colmó las expectativas de Murcia y Valencia, para quienes el mejor escenario posible es que no haya Estatuto. El propio Valcárcel calificó ayer de «éxito» la retirada de un texto que habría perjudicado a Murcia.