Los controladores desafían a Blanco y ven inviable un pacto antes de marzo que evite un caos aéreo en Semana Santa

ESPAÑA

En los cinco días centrales de Semana Santa, los aeropuertos españoles operan 25.000 vuelos, en los que cerca de cuatro millones de ciudadanos se desplazan para disfrutar de unas cortas vacaciones. Siempre que no se las amarguen imponderables en forma de cancelaciones o retrasos de los vuelos. Con lo que amenazan los controladores, quienes ayer advirtieron de que es muy difícil que antes de marzo se llegue a un acuerdo con Aena sobre el nuevo convenio colectivo. Ese es el plazo que se ha marcado el ministro de Fomento, José Blanco, para resolver un problema que ya provocó el caos aeroportuario las pasadas Navidades y que podría repetirse en Semana Santa. Aena negocia estos días un convenio que sustituya al firmado en 1999 y que, con sucesivas prórrogas, es el que sigue vigente. Con todo, lo más grave es que el 31 de marzo, en vísperas de la Semana Santa, expira el acuerdo de prolongación de jornada, sin el cual es prácticamente imposible garantizar la operatividad de los principales aeropuertos españoles en los momentos de mayor tránsito. Consciente de ello, el ministro José Blanco manifestó que febrero es «un buen mes» para llegar a un acuerdo con los controladores. Y si no, aseguró, Fomento adoptará las medidas que están en su mano, que no concretó, para «evitar huelgas de celo encubiertas» y garantizar la normalidad en la navegación aérea. Blanco insistió en que, de una manera u otra, reducirá el sueldo de los controladores (de 350.000 a 200.000 euros anuales de media), lo que unido a la reducción de las tasas de navegación contribuiría a reducir en 300 millones la deuda de Aena y permitiría contratar a 500 nuevos controladores. Pese a que el Gobierno, por boca de su vicepresidente Manuel Chaves, advirtió de que no tolerará ningún tipo de chantaje, los representantes de los controladores respondieron que los plazos que maneja José Blanco no son realistas, ya que es muy poco tiempo para alcanzar un acuerdo sobre el convenio o sobre horas extraordinarias, sin lo cual lo más probable es que los retrasos en los vuelos vuelvan a acumularse en Semana Santa. Los controladores están muy molestos por lo que consideran una «injusta» campaña de desprestigio por parte de Fomento, al que responsabilizan, además, de los problemas por su negativa a convocar nuevas plazas de controlador desde el 2006 para cubrir las bajas acumuladas. Y concluyen que a Aena «le sale más barato abonar horas extras que seleccionar, formar, contratar y pagar el sueldo a nuevos controladores». Sobre este malestar de fondo se extiende, además, la división entre los propios controladores. En la USCA (sindicato que representa al 95% de los profesionales) están molestos con la forma en que su presidente está llevando las negociaciones. Y el sindicato está enfrentado a la Asociación Profesional de Controladores (Apcae), al que están afiliados el resto.