Un año que será decisivo para todos

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

Zapatero se juega su liderazgo en el 2010, que tendrá un claro carácter preelectoral

03 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Nos jugamos mucho en el 2010, sin duda. Todos. Pero la economía se juega su recuperación, y Zapatero, su continuidad. Es un año decisivo para saber qué va a pasar en los los tres o cuatro siguientes, como si se diseñara ahora el mapa de lo que va a venir, incluyendo los nombres relevantes de personas y de entidades. De forma especial, se contempla la posibilidad de recuperación económica, aunque no sea definitiva, pero que debería ser de tendencia inequívoca. Hay elecciones en Cataluña, donde Artur Mas sueña con desplazar a Montilla y elecciones en el F.?C. Barcelona con el fin del laportismo, un alivio para el barcelonismo más sensato. Será un año preelectoral para todos los ayuntamientos de España y para trece comunidades autónomas, si alguna no adelanta comicios por crisis insostenible, como Baleares, o bancarrota de imagen, como Valencia.

Fusiones

Todo está planteado para que sea el año de las fusiones, las empresariales, las de cajas de ahorros y las televisivas. Después ya se verá en qué queda todo, porque a grandes anuncios de megaproyectos han seguido a veces fracasos sonoros. Fíjense en el divorcio Caja España-Caja Duero de hace una semana. Menudo éxito del presidente castellanoleonés Herrera, que promueve la fusión de seis cajas de ahorros y rompen las únicas dos que quedaban en la operación después de aprobarlo todo internamente. O puede pasar que el Banco de España impida algunas, o exija otras, digan lo que digan el Gobierno o las autonomías. Ya se vio en Castilla-La Mancha: intervinieron la entidad y dejaron al presidente socialista Barreda descolocado. Ante la fuerza implacable de los números no valen recomendaciones, ni inventos ridículos del orden de «en Madrid no nos quieren».

Y ya se verá lo de las fusiones televisivas. Como ironizaba el otro día Mariano Rajoy, «se anuncian algunas que vienen a ser como si yo me coaligo con Llamazares».

Para todos, 2010 será muy importante pero para alguna biografía, como la de Zapatero, puede ser decisivo. El 2009 fue tiempo de retroceso para el presidente en las encuestas de popularidad, de credibilidad y de intención de voto. En el año que comenzamos, o se recupera o difícilmente se mantendrá en política después de las próximas elecciones. Así de duro es ese negocio: el que pierde se marcha a casa. O lo mandan.

Zapatero afronta el año con ese optimismo vital que a veces exacerba en su entorno porque puede hasta confundirse con un alejamiento de la realidad. El otro día, en la Moncloa, describía, con entusiasmo contenido la importancia de la presidencia española de la Unión Europea: «Fijaos que supone tres mil reuniones, tres mil». Nada de cuatro actos protocolarios. Una gran oportunidad, aunque en el PP recuerdan que ellos retrocedieron en intención de voto en una época similar. La ciudadanía no tiene por qué compartir la emoción del presidente ante ese reto.

Su entorno cree que sí, que remontará y filtra algunos datos, entre ellos el que se conocerá el martes sobre el empleo en diciembre y que consideran positivo. Algo mejor, aseguran, vamos a ir y Zapatero es capaz de crecerse.

Pero por si no remonta, ya hay hipótesis de sustitución. Es curioso. Hasta hace un año se temía que Zapatero no quisiera volver a presentarse en virtud de un supuesto «pacto familiar de solo dos legislaturas». Ya se ha escrito en El País un artículo muy serio sobre la eventualidad de que decidiera no presentarse, y en vida presidencial, pasara el testigo a otro. O a otra. Hoy son hipótesis pero a final del año que ahora comienza puede ser la cuestión central. No hay tiempo para más.

Elecciones municipales

Lo mismo sucederá con muchos alcaldes. Las elecciones serán en mayo del 2011, pero a final de este año estará todo bastante claro. Un año por tanto, este, para decidir lo que sucederá en el siguiente. Incluso en el 2012, en el que Rajoy aspira a entrar en la Moncloa y los datos propios y ajenos parecen confirmar esa posibilidad. Otra cosa es que algunos le pidan que tome iniciativas en ese camino y que no se limite a dejarse llevar por los acontecimientos con esa etiqueta de míster No con que Fernando Ónega lo identifica.