PSOE y PP asumen la llamada a la unidad del monarca

La Voz

ESPAÑA

26 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El mensaje del Rey recibió el aplauso del PSOE y del PP, que se mostraron dispuestos a poner en práctica la llamada del monarca a la unidad. La secretaria de Política Internacional socialista, Elena Valenciano, consideró que se trató de un discurso «pegado a la realidad» y en el que el Rey no pudo hacer un diagnóstico «más acertado» sobre los problemas que afectan a los españoles. A su juicio, don Juan Carlos destacó, «con ideas y ambición de país y de futuro», los «retos» que tiene España por delante en los próximos años y afirmó que esa es «exactamente la línea» de trabajo que siguen el Gobierno y el PSOE.

Desde el PP, su vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons, ofreció, en la línea de lo reclamado por el Rey, la colaboración de su partido en educación, en política exterior y para que la crisis económica sea menos duradera y menor el número de parados. «El Rey nos pidió a los políticos responsabilidad y colaboración por la unidad de España, por la solidaridad entre las comunidades autónomas, por el respeto a las víctimas del terrorismo, y sentido de Estado y honradez; con nosotros se puede contar», manifestó.

Críticas nacionalistas

Entre los partidos nacionalistas hubo diversidad de opiniones. El presidente de CiU, Artur Mas, se mostró de acuerdo «en líneas generales» con el discurso en demanda de respeto a los valores de la Constitución, pero pidió que la Carta Magna no se interprete como «una pared» contra la que estrellar las aspiraciones de Cataluña. El líder de ERC, Joan Puigcercós, interpretó que cuando el Rey pidió en su discurso sumar voluntades en los grandes temas de Estado, en realidad avisó a PP y PSOE de que el Estatuto catalán es «la última oportunidad» para el encaje de esta comunidad en España.

Mucho más críticos se mostraron los nacionalistas vascos. El portavoz del PNV, Josu Erkoreka, tachó el mensaje real de «candoroso ejercicio de fabulación», con «escaso recorrido político». También el portavoz nacional del BNG, Guillerme Vázquez, rechazó la «visión centralista» del discurso y echó en falta una mención a la diversidad plurinacional. El dirigente nacionalista se manifestó en desacuerdo con que «las legítimas diferencias ideológicas resten energías al logro de los consensos que piden los ciudadanos», porque, a su juicio, «justamente esa distinción es necesaria para garantizar el pluralismo político y los derechos como pueblo con autogobierno».

El coordinador federal de IU, Cayo Lara, se mostró también crítico al considerar que al discurso le faltó «bastante contenido» y debió referirse, entre otras cuestiones, a la situación del Sáhara.