El debate en el Congreso sobre la nueva financiación autonómica fue tenso porque unió al tradicional enfrentamiento PSOE-PP la lucha de CiU contra los partidos del tripartito catalán (PSC-ERC-ICV), exacerbada por la cercanía de las elecciones autonómicas en esa comunidad.
El portavoz de CiU, Josep Sánchez Llibre, el primero en subir a la tribuna para rechazar el proyecto de ley, pidió a los diputados del tripartito que reconsiderasen su apoyo al nuevo sistema porque, en caso contrario, «serán responsables políticos del asesinato del Estatuto de Cataluña, incluso con premeditación». El duro comentario provocó una sonora bronca en las bancadas socialistas, uno de cuyos diputados, Álvaro Cuesta, aprovechó la condición de democristiano de Sánchez para preguntarle, irónico, si también él los iba a excomulgar. El comentario provocó un rifirrafe entre el portavoz de CiU, la vicepresidenta del Congreso y Cuesta, que terminó con un Sánchez Llibre alterado que gritó dos veces: «¡Qué no me hable de excomulgación [sic]!».