Diego López Garrido asegura que en la relación con Rusia la energía será uno de los asuntos cruciales.
-¿Qué prioridades se ha marcado la presidencia española en política exterior?
-Con el Tratado de Lisboa, que le ha tocado poner en marcha a España, Europa se convierte en mayor de edad y en un gran interlocutor en el mundo con sus propias señas de identidad, que son la tolerancia, la defensa de los derechos humanos, sociales, de expresión... Ahora tiene los instrumentos para dar un paso de gigante en política exterior. Va a tener un presidente del Consejo Europeo, un alto representante, un servicio de acción exterior. Lo más tarde en abril, se lanzará el servicio de acción exterior, la diplomacia europea, instrumento decisivo para hacer mucho más creíble nuestra acción exterior.
-¿Se pueden concretar objetivos por regiones?
-Tendremos nueve cumbres. Destaca la de la UE con Estados Unidos, que dará una nueva vitalidad a la relación trasatlántica, languideciente desde 1995. Con el actual presidente de Estados Unidos podemos entablar una relación estratégica en muchos ámbitos, en especial en cooperación judicial y policial en la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado.
-¿Olvidará España a América Latina, después de haber sido su gran introductor en la UE?
-Desde luego que no. Queremos que la cumbre con América Latina alumbre acuerdos de asociación de nueva generación con una serie de regiones americanas, y hay planes en marcha con países de la comunidad andina. También habrá una cumbre de la Unión por el Mediterráneo, seguramente en Barcelona, que deseamos sirva para la estabilidad de la zona.