Rajoy ya no puede imponer al PP su criterio en el caso

ESPAÑA

Mariano es más líder que nunca porque hemos ganado en Galicia y en la europeas, pero marianistas en el partido, ni los hay ni los ha habido nunca». Así describe un dirigente del PP la situación interna en pleno escándalo del caso Gürtel. El líder de los populares ha saldado de momento con éxito su arriesgada apuesta de respaldar sin fisuras a Camps cuando parecía destinado a sentarse en el banquillo de los acusados. Pero esa demostración de autoridad solo ha sido posible gracias a que otros líderes emergentes en el partido han cedido a las pretensiones de Rajoy.

Implicando en sus decisiones a dirigentes que en realidad no comparten su criterio en este caso, como Gallardón Núñez Feijoo o González Pons, Rajoy se refuerza pero a la vez se ve obligado a compartir el liderazgo y ceder cuotas de poder. Mientras el caso se ciñó a un presunto delito de cohecho impropio, los hombres fuertes del PP aceptaron que Rajoy pagara a Camps los favores del último congreso nacional y dejaron en sus manos el futuro del valenciano. Pero a medida que la trama se complica y aparecen indicios de financiación irregular, la cúpula de Génova empieza a exigir que las decisiones sean colegiadas ya que el escándalo puede llevárselos a todos por delante.

La actitud de Camps ha provocado un efecto en cadena. Rajoy se siente engañado por el presidente valenciano, que le aseguró que no era un tema de dinero. Eso llevó al líder del PP a pedir confianza ciega a la cúpula del partido sin dar demasiadas explicaciones. Ahora, esos dirigentes se sienten también engañados y piden mayor participación en la solución a un caso que ya se considera clave para ganar las elecciones del 2012. En esa situación, Rajoy es más líder que nunca, pero si llega al Gobierno tendrá que compartir el poder con quienes lo están sustentando.