12 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
Chávez se puso al volante de uno de los coches de su comitiva con el presidente de Repsol, Antonio Brufau, de copiloto, al abandonar una librería de la Gran Vía madrileña, adonde acudió por sorpresa tras ser recibido por el Rey. Decenas de personas lo increparon al acceder y al salir de la tienda con gritos de «¡fuera Chávez!», «¡sinvergüenza!», «¡corrupto!» y «¡dictador!». Un pequeño grupo lo vitoreó y recriminó a sus detractores coreando «¡Viva Cuba!». El venezolano salió de la librería seguido de cerca por Brufau.