La Sala de lo Penal solicita autorización para proceder contra el senador «con todas las consecuencias legales»
30 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Mariano Rajoy estaba en lo cierto cuando el pasado martes recomendó a Luis Bárcenas que dimitiese porque la presentación de su suplicatorio era cuestión de horas. Menos de un día después de que el tesorero del PP abandonara el cargo, la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo acordó ayer elevar al Senado el suplicatorio para seguir investigando por cohecho y fraude fiscal a Bárcenas.
El alto tribunal presentó además al Congreso el suplicatorio del diputado popular Jesús Merino, investigado también por los mismos delitos en el marco del caso Gürtel. La decisión del Supremo supone dar el primer paso para la imputación definitiva de Bárcenas y Merino y para que ambos se sienten en el banquillo de los acusados. En el auto hecho público ayer, el tribunal declara su competencia «para la instrucción y, en su caso, el enjuiciamiento con respecto a los aforados Luis Bárcenas Gutiérrez y Jesús Merino Delgado, en relación con los presuntos delitos contra la hacienda pública y de cohecho».
Con todas las consecuencias
Propone por ello al Congreso y al Senado la «autorización necesaria para proceder con todas las consecuencias legales» contra los dos dirigentes del PP.
En virtud de la iniciativa del Supremo, «quedarán en suspenso las diligencias de este procedimiento» que afecten a los dos acusados «mientras ambas Cámaras resuelvan sobre la autorización solicitada».
El magistrado instructor del caso Gürtel en la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, Francisco Monterde, había elevado a la sala la exposición razonada en la que detallaba la necesidad de presentar los suplicatorios tras haber escuchado la declaración de ambos la pasada semana. En su comparecencia ante el juez, Bárcenas negó tener relación alguna con la trama de corrupción de Francisco Correa. Declaró además que él no es la persona que aparece identificada como «L.B.» o «Luis el cabrón» en la contabilidad secreta intervenida al contable de la red corrupta.
El tesorero del PP no se limitó a negar que hubiera recibido de la organización de Correa las cantidades que se detallan en esos apuntes, sino que sugirió que la expresión «Luis el cabrón» podría corresponder al empresario Luis Delso, que tuvo relación económica con la trama y terminó enemistándose con Correa.