Un hombre sin relaciones en el partido, pero con mucho poder

La Voz

ESPAÑA

29 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Hasta que hace unos meses su nombre apareció en la investigación del caso Gürtel, muy pocos, incluso en el PP, sabían quién era Luis Bárcenas. El dimitido tesorero popular no cultivó nunca las apariciones públicas ni las relaciones en el partido. Cuando fue gerente del PP en época de Aznar solo daba cuentas ante su superior inmediato, el entonces tesorero Álvaro Lapuerta. Y cuando Rajoy lo nombró tesorero en el último congreso del PP de Valencia, pasó a responder solo ante el líder popular.

Pero lo cierto es que Rajoy no tiene especial apego a este licenciado en Ciencias Empresariales con gusto por la buena vida y cuyo carácter callado y discreto se convierte en altanero y displicente cuando alguien pretende hacerle frente.

La mayor incógnita de este caso es qué clase de poder o de amenaza esgrime Bárcenas para haber podido impedir que Rajoy le destituyera, a pesar de las evidencias que pesan sobre él y para haberse permitido abandonar el puesto cómo y cuándo ha querido. El propio Rajoy ha negado que exista chantaje alguno. Pero un hombre que ocupa el cargo de tesorero, un puesto apetecido y bien remunerado, pero que no conlleva ningún poder político real, no podría permitirse los desplantes que se ha permitido Bárcenas, incluso con la secretaria general María Dolores de Cospedal, si no fuera porque posee información comprometedora para algún dirigente del partido. Rajoy asegura sentirse muy tranquilo. Fuentes del PP apuntan a que el más perjudicado podría ser Aznar, pero el ex presidente ha hecho saber al líder del PP que tampoco teme nada. ¿Quién entonces?

Lo incuestionable es que Bárcenas ha hecho mucho daño al líder del PP en el momento menos inoportuno. La última encuesta del CIS refleja un deterioro notable del Gobierno debido a la crisis que, sin embargo, el PP apenas puede rentabilizar. En Génova creen que sin el caso Gürtel la diferencia de 1,2 puntos sobre el PSOE que refleja el sondeo sería al menos de cuatro puntos. A pesar de lo que diga, Rajoy se ha librado definitivamente de Bárcenas, porque nadie cree posible que vuelva. Pero, aunque se trate de una acusación mucho menos grave, la posibilidad de que el presidente valenciano, Francisco Camps, sea juzgado pesa todavía como una losa sobre el PP. El verano se ha aclarado para Rajoy, pero no del todo.