El lendakari afirma tras el atentado de Durango que la banda «no tendrá más espacio que el de la cárcel»
ESPAÑA
El lendakari Patxi López afirmó ayer tras el atentado de ETA contra la sede del PSE en Durango la medianoche del jueves que la banda terrorista, a pesar de las bombas, «no tendrá más espacio que el de la cárcel». El jefe del Ejecutivo, que condenó el último ataque terrorista, mostró su cariño a la agrupación socialista y a los vecinos afectados y subrayó que su Gabinete usará «toda la fuerza del Estado de derecho y todos los recursos de la ley para acabar con ellos».
«Las detenciones de las últimas semanas son la prueba más clara de la determinación con la que el conjunto de cuerpos y fuerzas de seguridad están combatiendo al terrorismo y que con ellos estamos todos, instituciones, partidos y la inmensa mayoría de la sociedad vasca», señaló el lendakari.
En idéntica línea, el consejero de Interior, Rodolfo Ares, aseguró que el «único camino» que le queda a ETA es «dejar definitivamente la violencia». Y garantizó que el Gobierno vasco empleará todos los medios a su disposición «para perseguir a los terroristas y detenerlos cuanto antes».
Condena política
Por su parte, el líder del PNV, Íñigo Urkullu, también mostró su repulsa por el atentado y mostró su «apoyo y ánimo» al PSE y a los vecinos «afectados por esta agresión». Desde el PP vasco, Leopoldo Barreda, señaló que es necesario «reafirmar la unidad y la voluntad de los demócratas de derrotar a ETA». Asimismo, Aralar exigió a la banda que «no hable en nombre de las personas de izquierdas e independentistas de este país».
A la condena política se unió ayer la repulsa ciudadana de los vecinos de Durango, que se concentraron durante quince minutos en la plaza del ayuntamiento para mostrar su rechazo al último ataque terrorista. Poco antes, el consistorio aprobó una declaración institucional de condena en una junta de portavoces a la que no asistió ANV. La alcaldesa, Aitziber Idigoras, del PNV, suscribió junto a los representantes de PP, PSE, EA y Aralar un texto en el que rechazaron enérgicamente el «tremendo acto de barbarie contra la esencia de la democracia» perpetrado por la banda.
El atentado fue cometido al menos por dos etarras. Uno depositó el artefacto en la puerta posterior de la casa del pueblo del PSE mientras que el otro lo esperaba a pocos metros al volante de un coche.