Aznar rebaja la euforia de Rajoy

ESPAÑA

El ex presidente felicita al líder popular por el triunfo en las europeas, pero le advierte que se engañaría si creyera que «los éxitos del pasado garantizan el éxito del futuro»

09 jul 2009 . Actualizado a las 12:37 h.

La clausura de los cursos de verano de la FAES, el reducto inexpugnable desde el que Aznar difunde su ideario, coincida o no con el de la dirección del PP, es el mejor termómetro para medir la temperatura de las relaciones entre el ex presidente del Gobierno y el actual líder popular, Mariano Rajoy. Y a juzgar por el discurso que ayer pronunció Aznar en Navacerrada, esa temperatura ha bajado desde el año pasado, cuando las diferencias se hicieron evidentes, pero persiste la fiebre.

El ex jefe del Ejecutivo felicitó públicamente a Rajoy por el éxito conseguido en las últimas elecciones europeas. Pero de inmediato consideró necesario rebajar la euforia que ese triunfo ha despertado en muchos dirigentes del PP para advertir: «Nos engañaríamos si creyéramos que los éxitos del pasado garantizan el éxito del futuro».

En un momento en el que Rajoy considera que la victoria en las europeas ha despejado por completo su camino para ser candidato en las generales del 2012, la frase supone un serio aviso, teniendo en cuenta que antes de las generales deberá enfrentarse a unos comicios locales en el 2011.

Mantener los principios

Aznar no ocultó tampoco su opinión de que la victoria del PP solo es posible si se mantiene firme el ideario que él defendió en su etapa de Gobierno, y no llegará por la vía del diálogo con otras fuerzas o de la moderación en el discurso, como pretende Rajoy. «Solo la defensa decidida y muchas veces a contracorriente de las ideas que defendemos, solo la determinación de decir la verdad, aunque eso moleste a los guardias de lo políticamente correcto, solo la exposición clara de un programa de futuro con los sacrificios que exigirá y con los objetivos que buscamos alcanzar, nos hará merecedores del triunfo», señaló el ex jefe del Ejecutivo.

Aznar, que ya durante la pasada campaña de las elecciones europeas, en las que el candidato fue Mayor Oreja, ofreció un grado mayor de sintonía con Rajoy, se mostró dispuesto ayer a colaborar con la actual dirección del PP aportando soluciones, «aunque no sean fáciles ni cómodas». Consciente de que su papel en esa colaboración con Rajoy será siempre la de ejercer el papel de duro, admitió que lo suyo no es ofrecer «sonrisas fáciles, sino ideas para el presente y el futuro».

El ex presidente del Gobierno defendió el papel que la FAES que preside puede jugar en la futura victoria del PP y por eso puso a disposición de Rajoy una institución que, según dijo, sirve para «generar ideas de utilidad».

Rajoy no quiso darse por enterado de los avisos, prefirió quedarse con la parte más amable del discurso de Aznar y eludió cualquier discrepancia en su intervención. El presidente del PP reclamó a su antecesor que a través de la FAES ayude a construir un «proyecto integrador» que sea capaz de sacar a España de la crisis y también de abrirse al conjunto de la sociedad. Pero si Aznar considera que hay que mantener las esencias del partido ocurra lo que ocurra, Rajoy opina que el PP debe «abrirse aún más» a una sociedad que, según dijo, está dispuesta a «escuchar» y a «abrazar» a la oposición en tiempo de crisis económica. Para conseguir ese objetivo, el líder de los populares considera imprescindible que el PP sea capaz de ofrecer un proyecto alternativo al del Gobierno de Rodríguez Zapatero, al que ve «con flato, agotado y sin rumbo».

Rajoy pide ayuda a la FAES

«Sé que vais a responder», dijo Rajoy dirigiéndose a Aznar en un discurso que pretendía dejar claro que es él quien marca los objetivos y que la FAES es solo un instrumento del partido que depende de él y cuya misión es respaldarlO.

Por eso, no tuvo inconveniente en arrogarse el mérito del triunfo en las pasadas elecciones europeas y presumir de haber convertido de nuevo al PP en la «primera fuerza política del país», destacando además que ese logro se ha conseguido recuperando la «centralidad política».