Asegura que existe un «claro boicot a esta institución judicial, que «se plasma en buscar excusas para eludirla»
06 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Miguel Cid Cebrián, abogado y político, fue senador electo por Salamanca en las listas del PSOE en varias legislaturas desde 1977 al 2008, además de alcalde de su Ciudad Rodrigo natal. En la actualidad está retirado de la política, ejerce como abogado en Madrid y preside la Asociación Pro-Jurado, de la que es cofundador
-A la vista de las últimas resoluciones del Tribunal Supremo, ¿qué está pasando con el jurado en España?
-Se está poniendo en evidencia que existe un boicot hacia esta institución, que se plasma en buscar excusas para eludir el jurado. Excusas que se basan en que alguno de los delitos no es competencia de este tribunal. Eso es lo que acaba de poner de manifiesto el Supremo. La última sentencia deja claro que cuando el delito más grave es competencia del jurado, aunque haya varios que no lo sean, se deben juzgar todos en este tribunal.
-¿A qué atribuye el rechazo existente?
-A varias razones. Por un lado, a que se trata de aplicar la ley del mínimo esfuerzo, porque se considera erróneamente que el juicio con jurado es más trabajoso, más lento y más complejo, pero en realidad es más ágil. También influye la inercia de los fiscales, que aprovechan una circular de la fiscalía general de la época de Carlos Granados que dice que en caso de conexidad, se evite el juicio con jurado. Esta circular ha hecho mucho daño a la competencia del jurado.
-Pero los ciudadanos también le escapan.
-Porque luego también está la lógica desconfianza de los jueces, mayoritariamente antijuradistas, que se consideran los únicos que tienen la prerrogativa de impartir justicia y no los ciudadanos, por mucho que lo diga la Constitución. Desgraciadamente, también hay abogados que no sé por qué razón, son también contrarios al jurado. Será porque piensan que ellos tienen que hablar a personas doctas en Derecho y no a ciudadanos legos que piensan que nos les van a entender sur argumentaciones.
-Se suele decir que cuando un acusado es inocente prefiere que lo juzgue un juez profesional, y en caso contrario, un jurado.
-Eso es un error, porque se ha demostrado que el jurado es más estricto y más severo en la aplicación de la ley penal. Son más las sentencias condenatorias en juicios con jurado que sin jurado. Eso significa que si eres culpable lo vas a tener más difícil con un jurado que con un juez profesional.
-Con frecuencia nos encontramos con veredictos del jurado realmente sorpresivos.
-En la mayoría de los casos ha sido porque falló el fiscal a la hora de acusar, como en el caso de Mikel Otegi, o los abogados no han actuado correctamente. Por otra parte, no olvidemos que los veredictos del jurado son apelables y se da la circunstancia de que muchos de los anulados por los tribunales superiores luego el Supremo ha puesto las cosas en su sitio y ha dicho que el veredicto correcto era el del jurado.
-¿Considera mejorable la actual ley del jurado?
-Por supuesto que sí, como la propia Constitución. Lo primero que habría que revisar es el elenco de delitos y sacar de la competencia del jurado algunos de poca entidad, como los de amenazas o allanamiento de morada. Otros, como los que atentan contra la libertad sexual, sí deberían de serlo. También deberían de revisarse algunas cuestiones técnicas para aligerar el proceso.
-¿Terrorismo y narcotráfico deberían ser competencia del jurado?
-No, por la repercusión social y la complejidad.
-¿Jurado puro como el que tenemos o mixto (escabinado), como en la mayoría de los países de Europa continental?
-En eso no tenemos dudas, un jurado mixto o escabinado alteraría la participación popular porque teniendo sentado a su lado un magistrado profesional, el ciudadano se inhibiría. Eso es lo que sucede actualmente en países como Alemania, Francia o Italia donde el jurado es un simple convidado de piedra. La tradición española siempre fue de jurado puro.