La incertidumbre sobre la crisis económica y las polémicas nacionales solapan el debate sobre el modelo de construcción de Europa en la mayoría de los socios de la UE
23 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La crisis económica ha conseguido que el tema de campaña en los veintisiete socios de la UE sea exactamente el mismo. Están en recesión las cinco grandes economías; los estados nórdicos llevan meses replanteándose sus modelos de bienestar social, y los socios del Este asisten desencantados a una depauperación que los retrotrae a los tiempos de la debacle de la Union Soviética. Europa puede interesar más o menos a los europeos, pero cuando hablan de ella en los mítines, todos lo hacen en los mismos términos: ¿qué hay que hacer para salir de la crisis?
Alemania
La locomotora europea empezó a rodar marcha atrás hace un año y desde entonces no ha hecho sino acelerar en sentido contrario. El Gobierno calcula que el producto interior bruto caerá un 6% este ejercicio, y aunque el paro aún no es un problema agudo (un 7,6% en marzo, según Eurostat), los alemanes empiezan a percibir en su bolsillo el deterioro de su sistema productivo. El Ejecutivo está formado por una coalición de socialistas y democristianos, y es probable que la crisis castigue más en las urnas a los segundos, que ostentan la Cancillería (Ángela Merkel) y el Ministerio de Finanzas. Se espera una elevadísima abstención, que podría superar el 57% del 2004. La cita medirá el ambiente antes de las legislativas de septiembre.
Reino Unido
Su sistema financiero, en el que basó su crecimiento de las últimas décadas, está hecho puré, y el desempleo empieza a castigar con dureza la vida acomodada de los yuppies y los brokers de la City londinense, algunos de ellos responsables directos de la catástrofe financiera. Mientras, la clase política se ha enfangado en un escándalo de malversación de fondos públicos que ha puesto en duda la honorabilidad de todos los líderes, pero especialmente del primer ministro, el laborista Gordon Brown, que podría ser el gran derrotado. Los británicos son los europeos que menos creen en las instituciones comunitarias (un 59% no confía en ellas, según las encuestas), así que, con toda probabilidad, los grandes triunfadores de las elecciones serán los euroescépticos y la abstención (solo un 22% de los electores tiene previsto ir a votar).
Francia
Si Alemania es el pulmón de Europa, Francia es su corazón y su alma. Pero su economía atraviesa tiempos convulsos, con el PIB cayendo en picado y previsiones de recesión al menos hasta el 2010. Eso ha hecho que los franceses olviden su tradicional interés por la construcción europea para centrar el debate de campaña, que oficialmente empieza el lunes, en los asuntos económicos. A favor del partido en el poder juega el carisma del presidente, Nicolas Sarkozy, quien se ganó el carné de estadista de talla liderando durante la Presidencia francesa las negociaciones con el resto de socios, con Estados Unidos y las instituciones financieras internacionales, las bases de los planes anticrisis. Los socialistas tienen en contra una larvada división interna y el auge de los anticapitalistas de Olivier Besancenot.
Italia
Quizá sea el país donde menos va a pesar la crisis. En primer lugar, porque ha caído desde menos altura (lleva años creciendo a ritmos cercanos a cero). En segundo término, porque Berlusconi no ha dejado espacio de campaña a otros actores. Sus andanzas en los juzgados de lo penal se han extendido a los tribunales de familia, y su divorcio empezó a fraguarse precisamente en Bruselas, a donde quería enviar, para disgusto de su esposa, a un nutrido grupo de estrellas de la tele. Hay quien ve en el gesto un buen ejemplo del valor que Il Cavalieri concede a la Eurocámara.