La comisión gestora encargada de pilotar el socialismo gallego hasta el congreso del día 25 en el que elegirá la nueva ejecutiva tras la dimisión de Emilio Pérez Touriño, cree que puede haber encontrado en el auto del juez Garzón la munición necesaria para lanzar el primer ataque a Alberto Núñez Feijoo como presidente electo. La responsable de Organización de la gestora, Mar Barcón, emplazó ayer al líder del PPdeG a «dar a cara e dicir que cousas sabe, que relacións hai co tesoureiro Luis Bárcenas, con ese conseguidor de avais de Rajoy que parece que tamén no PPdeG tivo un papel moi importante nun momento nada lonxe da historia». Barcón reclamó a Feijoo «que deixe de fuxir e explique que cousas se pagaron, que se encargaba e a que se refire ese pago de comisións», manifestó, en relación a los abonos a la empresa Special Events que supuestamente durante años organizó actos diversos en varias comunidades, entre las que figura Galicia, en la etapa del segundo y tercer Gobierno de Fraga.
La óptica temporal sobre el momento en que tuvo lugar la supuesta implicación del PP gallego en el caso Gürtel fundamenta la ofensiva de los socialistas, que consideran que el episodio es reciente, pero también sirve de colchón a los de Feijoo para desmarcarse de cualquier implicación con unos acontecimientos que, según el auto de Garzón, tuvieron lugar en 1998. De aquella etapa no queda nadie en la primera línea del aparato del PPdeG, en buena medida por la amplia renovación que Feijoo ha ejecutado en el partido desde que en enero del 2006 tomó las riendas.
El presidente del PPdeG sostiene que el auto judicial de Garzón no le afecta, a pesar de que vincula dos operaciones «a la campaña electoral en Galicia en el año 1998». Feijoo indicó que «desde Galicia, ni nos afecta ni nos va nada en él», por lo que el PPdeG, defendió, «no tiene ningún problema judicial». Subrayó que Garzón ha instruido un auto, no una sentencia. «Cuando haya una sentencia actuaremos en consecuencia», alegó. En todo caso, el próximo presidente de la Xunta reflexionó sobre la necesidad de que cada uno asuma en el PP «as súas responsabilidades». «Creo que o señor Bárcenas o que ten que facer e cumprir coa súa responsabilidade», insistió, si bien matizó que aunque no conoce el caso «coa intensidade que requiere», sí cree en la presunción de inocencia de cualquier ciudadano.
El vínculo de la trama que investiga Garzón con el PP gallego es Pablo Crespo, ex secretario de Organización del PPdeG, que abandonó el partido cuando Xesús Palmou relevó a Xosé Cuíña en la secretaría general, en septiembre de 1999. Fue el propio Palmou quien propuso el cese de Crespo. El ex conselleiro prefiere guardar silencio sobre un asunto que ahora está en los tribunales.