«Si entrego la cinta que tengo del Albondiguilla se caga, pero voy también al trullo, y además me interesa seguir haciendo negocios cuatro años en Boadilla». Esta frase de Francisco Correa, presunto jefe de la trama, ha supuesto la muerte política de Arturo González Panero, alcalde de la localidad madrileña de Boadilla del Monte, al que se le conoce por ese peculiar apodo. Militante del PP desde hace 18 años, llegó a la alcaldía en 1999 de una forma rocambolesca. Primero dimitió la cabeza de la lista popular, Nieves Fernández; luego, su sucesor como número dos, Enrique Roda, fue depuesto por una moción de censura de los concejales populares. Y el elegido fue el número cinco, Panero. Un decenio después se ha convertido en uno de los alcaldes mejor pagados, con un sueldo anual de 81.136,3 euros, pese a que su pueblo, Boadilla, no pasa de los 40.000 habitantes, aunque forma parte del emporio del ladrillo. Pero según la denuncia que funcionarios del ayuntamiento han presentado ante la Fiscalía Anticorrupción, el alto nivel de vida que exhibe procedería del cobro de comisiones. Según diversas fuentes, tiene propiedades en Miami, adonde viajó en compañía de Correa, Boadilla, Torrepacheco (Murcia) y Marruecos. Le gustan el golf, el pádel y viajar, por ejemplo a ver el Gran Premio de Brasil de fórmula 1, invitado por el Banco Santander.