Blanco asegura que Rajoy es víctima de «la lucha sin cuartel» de Aguirre y Gallardón, «sedientos de poder»
ESPAÑA
Con el paro disparado a cifras históricas y una recesión más profunda de lo que preveían los más pesimistas, el Gobierno y el PSOE han encontrado en el escándalo del espionaje en Madrid una válvula de escape y un modo de contragolpear al PP. De la defensiva han pasado a la ofensiva. José Blanco decidió ayer entrar a saco en un turbio asunto que los beneficia para presentar a Mariano Rajoy como «víctima de la ambición desmedida» y de la «lucha sin cuartel que mantienen dos personas sedientas de poder», Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón.
El vicesecretario general de los socialistas consideró «muy difícil» que Rajoy pueda preservar la unidad de su partido, «pase lo que pase» -como dijo el domingo-, por su posición de gran debilidad. En lugar de esa unidad, en el PP «están mirándose permanentemente de reojo unos a otros».
Blanco exigió responsabilidades a quienes hayan «inspirado» o «consentido» un «escándalo» que calificó de bochornoso, y añadió que quien haya hecho algo ilegal «debe pagar por ello».
No acabaron ahí sus críticas, ya que afirmó que la lucha de poder entre la presidenta y el alcalde ha ido «demasiado lejos» y está provocando un deterioro de las instituciones que perjudica el interés público y a los ciudadanos. Además, está erosionando de tal forma al PP que ha hecho que deje de «hacer oposición», en un momento de crisis en el que más se necesita su concurso. También acusó a Aguirre y a Gallardón de llevar su «batalla personal» a una institución financiera clave, como es Caja Madrid, lo que dijo es «irresponsable e irracional».
Conminó a la Comunidad y al Ayuntamiento a «averiguar cuanto antes lo que ha ocurrido» en los presuntos casos de espionaje, «contárselo a los ciudadanos con veracidad y exigir las responsabilidades políticas y jurídicas que correspondan».
El número dos del PSOE aseguró que el PP ha cambiado el escenario de su discurso y «el señor Rajoy dejó de estar preocupado por la unidad de España y ahora está preocupado por la unidad del Partido Popular». «Lógicamente, España no corría peligro, por eso dejó de estar preocupado, y probablemente la unidad del PP corra un poquito más de peligro», remachó. «Basta ya, señora Aguirre, basta, ya señor Gallardón, basta ya, señor Rajoy» y «paren este escándalo», exigió el dirigente socialista.