El escándalo del espionaje en la Comunidad de Madrid desluce el Foro Abierto de los populares
26 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«Me comprometo a garantizar la unidad y cohesión de este partido, pase lo que pase». Mariano Rajoy clausuró ayer el Foro Abierto del PP resignado a que el escándalo del espionaje en la Comunidad de Madrid ocultara la imagen de modernidad y renovación con la que se había planteado el evento. Sin poder evitar la referencia a lo ocurrido, el presidente del PP dio una muestra de autoridad haciendo una llamada a la unidad en presencia de Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón, grandes protagonistas de la trama. Ante ellos y la plana mayor del partido, Mariano Rajoy dejó claro que, frente a los paños calientes de otras veces, en esta ocasión no le temblará el pulso para fulminar a los responsables de una inoportuna crisis que ha dañado seriamente las esperanzas de una victoria electoral en Galicia y en los comicios europeos.
El líder popular insistió en que es precisamente ahora, en medio de un grave deterioro de la economía, cuando los españoles demandan al PP que se comporte como un partido «unido y cohesionado» y recupere unos «valores perdidos» por el Gobierno socialista. Como alternativa, planteó un proyecto de «nuevo patriotismo» capaz de devolver la «ilusión» a los ciudadanos y ayudar a salir cuanto antes de la crisis. «No podemos permitirnos el lujo de distraernos de lo realmente importante y la grandeza porque somos un referente para millones de españoles», insistió en otra alusión directa a la crisis del espionaje.
En un novedoso discurso claramente influenciado por la brillantez oratoria de Barack Obama, Rajoy apeló a la emoción y los sentimientos. Relató una experiencia vivida recientemente durante una visita a un comedor social. Allí, según dijo, vio «el rostro real de la crisis», pero también «el rostro de la esperanza». El líder del PP hizo suya esa imagen, que personalizó en tres voluntarios sociales a los que había invitado a acompañarlo y que se sentaban en las primeras filas. «Vosotros y tantos como vosotros sois la prueba de que tenemos motivos para mirar con ilusión el futuro», les dijo.
Quien no renovó su estilo fue el candidato del PP a los comicios europeos, Jaime Mayor Oreja. Ajeno a la moderación que propone Rajoy, el ex ministro del Interior tuvo una dura intervención. En alusión al PP de Madrid, llamó a la unidad e invitó a sus compañeros a «alejarnos de la mezquindad y no caer en las trampas de los adversarios». Consciente de que en el nuevo PP tiene colgado el cartel de duro, instó a «no abrir grietas, y despreciar [la diferenciación en] duros y blandos, halcones y palomas, renovadores y continuistas».
La secretaria general, María Dolores de Cospedal, encargada de la investigación sobre los casos de espionaje, exigió al partido que se mantenga «unido, fuerte y cohesionado» porque solo así será posible ganar.