Extremadamente peligroso y no reinsertable

L.?L.?R.

ESPAÑA

13 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Los psicólogos que analizaron a Pedro Luis Gallego cuando fue detenido, el 17 de noviembre de 1992 en A Coruña, lo calificaron de extremadamente peligroso y sin escrúpulos. Afirmaron que tenía una personalidad «psicopática y neurótica, que lo condena a realizar actos incontrolables e irrefrenables que su voluntad no puede someter». Y concluían que se trata de una persona no reinsertable.

Y es que después de más de 15 años de cárcel, Pedro Luis Gallego, más conocido como el violador del ascensor porque se aprovechaba de su condición de mecánico ascensorista para entrar en los portales, donde asaltaba a las víctimas, no se ha arrepentido de ninguno de sus crímenes. Aislado de los otros reclusos por miedo a sufrir agresiones de los demás reos, Gallego tiene muy claro que su objetivo es volver a la calle.

Ya lo hizo en otras tres ocasiones, en las que salió de prisión sin haber llegado a cumplir íntegramente sus condenas. Y en todos los casos volvió a cometer el mismo delito. Su primera violación comprobada fue en 1976, pero hasta 1979 no entró en prisión, para cumplir 5 años de los 10 a los que fue sentenciado.

Reincidió en 1985, violando a una mujer belga en Alicante. Por este delito estuvo ingresado por orden judicial en un centro psiquiátrico, del que salió poco después para cometer una nueva violación y varios casos de abusos a mujeres en Palencia. En 1987 fue condenado por estos delitos a otros 10 años de reclusión y fue trasladado al psiquiátrico penitenciario de Sevilla.

Hasta 1992 permaneció en el centro sevillano, momento en el que regresó a su Valladolid natal para alcanzar un grado de violencia máximo. Además de violar brutalmente, Gallego asesinó a una joven burgalesa de 22 años, Marta Obregón, y a una menor vallisoletana de 17 años, Leticia Lebrato. El recorrido del violador por toda Castilla y León, antes de ser detenido en A Coruña, dejó otras cinco violaciones en Valladolid y tres en Salamanca.