Un tema tabú del que cada vez afloran más evidencias

La Voz

ESPAÑA

En Caracas nadie habla a micrófono abierto del creciente protagonismo de Venezuela en el fabuloso negocio del tráfico de cocaína que lideran sus vecinos colombianos. En privado nadie niega la evidencia: en la última década el epicentro del negocio, «a todos los niveles», está en Venezuela,

Las autoridades colombianas y estadounidenses estiman que más de 250 toneladas -la tercera parte de la producción anual del preciado alcaloide- salen a los mercados internacionales a través de Venezuela.

A finales del año pasado, gracias a los testimonios de capos colombianos como Luis Hernando Gómez Bustamante, Rasguño , extraditado a Estados Unidos, y Farid Feris Domínguez, capturado en septiembre del pasado año en Caracas y deportado a Colombia, ya tenían identificadas un mínimo de 25 rutas que nacen en Colombia y atraviesan Venezuela para llegar a alcanzar puntos de embarque seguros hacia Europa, vía África.

Sin delegación de la DEA

La colaboración de las autoridades venezolanas en la represión del narcotráfico ha caído en picado desde finales del año 2005, cuando cerraron la delegación de la DEA en Caracas. El resto de las agencias internacionales siguen funcionado, pero bajo mínimos.

¿Dejadez o connivencia? Investigadores españoles consultados por La Voz reconocen que de lo segundo no tienen pruebas mínimamente sólidas.

A nivel interno las críticas más fuertes han partido de José Palmar, un cura de Maracaibo, en otros tiempos chavista confeso, que llegó a denunciar ante la Asamblea Nacional la implicación de petroleros de PDVSA (la agencia petrolera controlada por el Estado) en transportes de cocaína.