Las niñas de origen canario que vivieron el asalto de 30 horas a un banco venezolano sufren secuelas que no las dejan dormir y les hacen pedir el chupete
15 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.«No para de pedir el chupete y quiere que le vuelva a dar el pecho». Yorleana tiene 5 años, pero se comporta como un bebé desde el 29 de enero, cuando pasó casi 30 horas como rehén en un banco de Venezuela.
Su madre, Marlene Brito, había acudido a la sucursal del BBVA en Altagracia de Orituco para sacar dinero. Llevaba a Yorleana y a su otra hija, de 9 años. Cuatro hombres irrumpieron en la oficina armados con pistolas y una granada y así comenzó el asalto que esta mujer recuerda como un «infierno terrible».
A ella le quedaron secuelas, sobre todo en su espalda: «Ya la tenía mal, pero tuve que pasar tanto tiempo allí agachada que ahora me duele continuamente». Pero la peor parte se la llevaron las niñas. «No pueden dormir si les apago la luz -detalla-, además, están todo el tiempo muy nerviosas y me siguen a todos lados». El caso de Yorleana es especialmente llamativo, ya que «se cree un bebé». Marlene contaba ayer por teléfono a La Voz que ha escondido los chupetes y ha explicado a su hija que no puede darle de mamar, pero ha tenido que acceder «a dormir con ella abrazada de mi pecho, para que se calme».
A España en busca de solución
Poco más puede hacer esta mujer, de 37 años, nacida en Caracas, pero de padres canarios. Explica que «después del asalto no recibimos más atención que la revisión médica y en este pueblito solo hay un psicólogo que está enfermo». La única ayuda que ha conseguido es la de un pedagogo que pasó dos horas con las menores.
La grave situación -la madre carece de recursos- llamó la atención del gobierno local de La Palma, donde nacieron y viven los abuelos de las niñas, y el presidente del cabildo insular, José Luis Perestelo, visitó a la familia hace unos días y ahora ultima los preparativos para traerse a las tres a España, donde se les daría ayuda psicológica.
«La mujer nos dijo que quiere venirse con sus familiares», señaló Perestelo, quien encontró a las niñas «muy temerosas».
El responsable municipal quiere que el traslado esté resuelto en las próximas dos semanas. Por ahora, Marlene ya ha conseguido el permiso del padre de sus hijas, del que está separada.
Por si alguien ve un trasfondo electoralista en la buena acción del cabildo, Perestelo ya ha anunciado que ni siquiera irá al aeropuerto a testimoniar el final feliz del infierno de Marlene.