Renfe considera «bastante satisfactorio» el balance de los primeros días de operaciones en los dos nuevos corredores ferroviarios de alta velocidad (AVE), el que une Madrid con Valladolid y el que va desde la capital de España hasta Málaga. Así lo dijo el miércoles el presidente de la operadora, José Salgueiro, pese a que hubo tres retrasos importantes en las primeras jornadas de funcionamiento, uno en la línea dirigida al norte y otros dos en la del sur -dos de unos 40 minutos y el último de casi dos horas-, que obligaron a devolver el importe de los billetes a los viajeros. No obstante, señaló que estos incidentes solo afectaron al 5% de los trenes en circulación desde el pasado fin de semana.
De hecho, si se hubiera aplicado el compromiso de puntualidad tradicional de Renfe en las otras dos líneas AVE ya operativas (las que llegan a Sevilla y Tarragona, donde el retraso límite para reintegrar el precio del billete es de cinco minutos), hubiera ocurrido lo mismo con otra demora de ocho minutos en el trayecto Madrid-Valladolid. Sin embargo, en la compañía ferroviaria prefirieron ser más conservadores y elevar ese tope a los 30 minutos. Ayer mismo, la línea a Sevilla se vio afectada por un nuevo incidente en uno de los trenes a Málaga.
Las causas de estos incidentes tienen su origen en problemas de adaptación informática respecto a la señalización, agravados por el hecho de que las líneas más recientes y las nuevas tienen un sistema más moderno (el Ertms) que el instalado en el trayecto Madrid-Sevilla (el LZB). Esto es lo que ocurrió el miércoles en dos de los trenes que salieron desde Málaga (el de las 7.10 y el de las 14 horas), que tuvieron que detenerse antes de su llegada a Córdoba por un problema informático relacionado con el cambio de un modelo a otro (de hecho, en el segundo fue necesario reemplazar la máquina tractora, lo que alargó la demora a 109 minutos).
Ambos sistemas de seguridad tienen mecanismos por defecto que, en caso de detectar algún fallo, obligan a detenerse al tren afectado o bien a circular a una velocidad moderada (por debajo de 80 kilómetros por hora).
Para Renfe, se trata de sucesos «normales» en un período de «rodaje». Es «como cuando se compra un coche nuevo», resumió Salgueiro.