El cura de Polop revela que el regidor tiroteado a la puerta de su casa le dijo que las alegrías solo le duran un día
25 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.«Alejandro me comentaba hace unos días que es una persona a la que las alegrías solo le duran un día». Esta frase es de Manuel Porcel, sacerdote de Polop, amigo personal de Alejandro Ponsoda, alcalde de dicha localidad alicantina que el pasado viernes sufrió un intento de asesinato al recibir un disparo en la cabeza, obra de un desconocido. «Y cuando le pregunté por qué decía eso, me puso varios ejemplos. Entre ellos, que al día siguiente de casarse no pudo disfrutar del viaje de novios a Italia porque su mujer se puso mala; que un día después de ganar la primeras elecciones tuvo que ingresar a su padre con neumonía, y que tras vencer en las últimas, falleció su madre», aclaró el párroco.
Quienes conocen a Ponsoda aseguran que su único vicio es su familia: su padre enfermo de 82 años, con el que convive, y sus dos hijas, Fátima, que está embarazada, y María, ambas emancipadas. Ésta actitud y su dedicación a la localidad que rige son los principales motores de su vida, ya que no se le conocen otro tipo de gustos y actividades que llenen su quehacer diario. Bueno, salvo su fervor religioso, como corrobora el cura Porcel. «Acude a misa todos los domingos, y llega antes para abrir la ermita que hay en Xirles, la pedanía de Polop donde reside, toca las campanas, lee en misa y se preocupa mucho por conseguir subvenciones para mantener la iglesia», precisa el sacerdote.
«Alejandro es muy conservador y de gran fervor religioso», según afirma Vicenta Fuster, amiga de infancia de Ponsoda y que durante ocho años ha ejercido como su primer teniente de alcalde.
«Se le conocía como el niño del ayuntamiento, porque entró a trabajar en el Consistorio con 16 años y fue funcionario hasta que logró la alcaldía. Pero su rasgo más característico es que nunca sabe decir que no a nadie. Cuando alguien le pedía algo, siempre le respondía que sí, y luego era yo la que tenía que negar la solicitud cuando era algo que no se podía hacer. Siempre le ha gustado estar alejado de toda polémica», relata Fuster.
Persona «sencilla y cercana»
Todos los vecinos consultados por La Voz coinciden en que el primer edil agredido es una persona «sencilla y cercana, que siempre tiene la puerta de su despacho abierta a cualquiera que necesita hablar con él».
No se le conocen gustos especiales ni en el comer, ni por el vestir (solo va de traje cuando acude a actos oficiales del ayuntamiento). Tampoco hace deporte ni disfruta con la música ni el cine ni haciendo turismo. El tiempo que no trabaja lo dedica a su familia o a participar en todos los actos municipales y en los que organizan las asociaciones sociales del municipio.
El actual regidor se presentó por primera vez a las elecciones locales en 1991, siempre siendo cabeza de lista por el PP. Esos comicios los ganó en votos, pero no pudo gobernar al unirse la oposición. Eso sí, en las cuatro siguientes participaciones electorales municipales obtuvo mayoría absoluta. Si bien, como reconoce Paco, marido de Nieves, prima del regidor propietaria del bar Pol Mar que todos los días le prepara la comida para él y su padre, «Alejandro no quería presentarse a las últimas elecciones, pero la gente le insistió y al final cedió, pero en contra de su voluntad».
Alejandro Ponsoda nació en la localidad alicantina de Benimantell hace 55 años, aunque a los pocos años ya se trasladó con sus padres a Polop, donde estudió. Toda su vida laboral se ha desarrollado en el ayuntamiento, el cual gestiona desde 1995.
Apegado a su municipio, solo hace algún viaje a Madrid por cuestiones profesionales, tiempo que aprovecha para visitar museos e iglesias. Es probable que en alguno de sus últimos viajes a la capital residan las razones de su intento de asesinato.