ETA protagonizará el último gran debate antes de las generales

M. Iglesias / P. de las Heras MADRID

ESPAÑA

BENITO ORDÓÑEZ

Zapatero prevé un encuentro duro e intentará exhibir los grandes avances en economía Rajoy recriminará el «error» de negociar con la banda pero modulará sus críticas

01 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy mantendrán mañana, en el debate sobre el estado de la nación, el último cara a cara parlamentario antes de las elecciones generales. Gobierno y oposición prevén una sesión «dura» con la luca contra ETA como tema principal: el jefe del Ejecutivo quiere que el debate sirva para escenificar la unidad contra el terrorismo y el líder del PP garantizará su apoyo para la derrota de ETA, pero remarcará el «error» del presidente el apostar por una negociación de la que cree que la banda ha salido fortalecida. Zapatero quiere evitar que la cuestión antiterrorista lo inunde todo y que todas las medidas económicas y sociales que han quedado eclipsadas en los últimos años por la polémica en torno al Estatuto de Cataluña y al proceso de paz brillen con luz propia. Por eso, presumirá de una economía sólida, recordará que el PIB español creció el pasado año por encima de todos los países del G-7, que España es ya la octava economía mundial y que roza el pleno empleo. Hablará de avances sociales, de la subida de las pensiones más bajas, del aumento del salario mínimo y de la ley de Dependencia; y se vanagloriará de una paz institucional sin precedentes. Pero en el Gobierno saben que resulta obligado hablar de la paz, un proceso por el que, según dijo la vicepresidenta de La Vega el pasado viernes, «hemos pagado un alto precio aquí y fuera». Su postura será más bien defensiva. Creen que Rajoy no renunciará a meter el dedo en la llaga, como tampoco dudó, dicen, en exigir responsabilidades por la muerte de los seis soldados fallecidos en el Líbano. Por eso, el presidente está preparado para recordar las «mentiras» del PP a lo largo del último año y para reiterar su «determinación» de velar por la libertad y seguridad de todos. El Gobierno de Navarra Por su parte, el PP entiende que no pude orillar lo ocurrido con ETA, pese al acuerdo básico alcanzado en La Moncloa tras la ruptura del alto el fuego. Rajoy tiene todavía reciente la experiencia del pasado año, cuando un día después de comprometerse a aparcar el asunto, supo que el PSE abría conversaciones con Batasuna. Fuentes cercanas al dirigente popular aseguran que modulará la dureza de sus críticas en función de las respuestas del presidente. Pero repetirá sus reproches y endosará al Gobierno la ruptura del pacto antiterrorista y el resultado de un intento «unilateral» que se saldó con «el fortalecimiento de ETA y su regreso a las instituciones». El pacto de Gobierno en Navarra penderá, aún así, sobre la sesión parlamentaria como una espada de Damocles porque todas las fuentes dan por hecho que no se despejará la incógnita antes de que los oradores suban a la tribuna. Los populares sospechan que este silencio significa la cercanía de un acuerdo de los socialistas con Nafarroa Bai y alegan que si el PSN quisiera permitir un gobierno de UPN en minoría lo haría público antes del debate. El grado de acritud que alcance la sesión dependerá, pues, de las circunstancias. El Ejecutivo hará lo posible para que no haya que someter a votación un nueva resolución sobre lucha antiterrorista en la última jornada del debate (el jueves). Pero no todas las fuerzas lo descartan. Quienes preparan con Rajoy el evento aseguran que tomará la decisión «sobre la marcha» y que, en su caso, encargará al secretario de Seguridad, Ignacio Astarloa, la elaboración de la propuesta. El líder del PP también reprochará al presidente que llegó al Gobierno con la promesa de que llevaría a España «al corazón de Europa» y concluirá que terminó por convertir al país en un socio «irrelevante» en el escenario internacional. El Ejecutivo estará además más débil frente a los ataques de los populares. Los grupos minoritarios ofrecerán su apoyo en política antiterrorista, pero no serán condescendientes con el poder a nueve meses para las generales. IU y ERC, los dos socios que apoyaron la investidura de Zapatero, mostrarán su faceta más izquierdista e independentista. CiU que aún se siente traicionado por el pacto de Gobierno en Cataluña dejará clara su desconfianza y el PNV recordará el incumplimiento de la renovación del Cupo.