Suárez se reveló como el héroe pícaro y audaz que protagonizó el cambio

Enrique Clemente la voz | madrid

ESPAÑA

LOS CARTELES DE LOS PARTIDOS QUE CONCURRIERON A LAS ELECCIONES EN JUNIO DE 1977, PROCEDENTES DE LA C

En menos de un año desmontó el franquismo y culminó un proyecto democratizador homologable a Europa, que incluía al PCE, venciendo fuertes resistencias

13 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

LOS CARTELES DEL 77. El 3 julio de 1976 el rey don Juan Carlos nombró presidente del Gobierno al entonces ministro secretario general del Movimiento. En menos de un año, Adolfo Suárez desmontó el régimen franquista. Su labor culminó con las elecciones generales del 15 de junio de 1977, las primeras libres después de 41 años. «Suárez fue un héroe y un pícaro, totalmente decisivo para el paso de la dictadura a la democracia, porque habiendo hecho toda su carrera en el franquismo se dio cuenta de que ya no valían paños calientes y había que ir a una democracia pura y dura», asegura su biógrafo José García Abad. «Fue el gran motor de la transición, más que el Rey, que jugó el papel de seguro, no a todo riesgo sino contra terceros, que eran los que tenían el sable levantado», añade el autor de Adolfo Suárez. Una tragedia griega. Cambio lento García Abad destaca que frente a quienes pensaban dentro del bando reformista que había que hacer «un cambio muchísimo más lento y mantener algunas instituciones del Movimiento, incluido José María de Areilza, que era el más liberal, Suárez fue el más audaz, el que se dio cuenta de que había que hacer una democracia a la europea y la legalización del Partido Comunista fue la prueba del nueve». Como asegura Ramón Adell, profesor de Cambio Social en la UNED, «la transición no estaba diseñada en papel ni por don Juan Carlos ni por Adolfo Suárez, había muchas transiciones posibles y Suárez llevó adelante un proyecto democratizador en el que los ritmos los ponían la oposición, que empujaba, y el búnker, que frenaba». Adell coincide en que Suárez fue «el motor del cambio, el que aguantó los embates de la extrema derecha y de los militares, gracias al Rey y de parte de la izquierda, de ahí que hubiera una ruptura pactada». El fondo documental sobre las elecciones de 1977 de Adell, uno de los más completos que existen, se expone actualmente en Madrid. García Abad considera que don Juan Carlos «supo elegir muy bien a Suárez porque era el que mejor conocía a aquella tropa, la persona más adecuada para anular al búnker». «Por un lado, era quien menos sospechas podía generar porque había sido secretario general del Movimiento; por otro, tenía una gran capacidad para seducir a aquellos que crearan problemas», añade. Adell asegura que Suárez jugó con «cierta ventaja» en las elecciones de 1977. «Decidió cuándo se convocaban las elecciones, empujado por la realidad del país, la movilización de los partidos y la presión internacional», relata. Eso hizo que reservara 10.000 vallas, cinco veces más que el PSOE. «También se aprovechó del control de la televisión, de la que había sido director general», añade. Para Adell, la campaña del 77 fue «muy similar a las que se hacen ahora en África, ya que se trataba de que los votantes entendieran cada símbolo, como aquel donuts verde y naranja, que era el logotipo de UCD». «A Suárez lo machacaron. Primero los franquistas. Cuando iba a misa, los que estaban a su lado se negaban a darle la paz. Luego, los barones de la UCD, que no le perdonaron nunca que una persona sin méritos académicos y sin su pedigrí dirigiera la operación histórica de la transición», señala García Abad. Actos de conmemoración El Rey preside hoy los actos conmemorativos del trigésimo aniversario de las elecciones de 1977. De los cuatro ex presidentes del Gobierno sólo acudirá Calvo-Sotelo, ya que González y Aznar han alegado que están fuera del país, lo que ha provocado duras críticas por parte de Manuel Marín.