La Dirección General de Instituciones Penitenciarias cree que el preso de ETA Ignacio de Juana no abandonará el hospital Donostia de San Sebastián hasta la próxima semana. Hasta ayer, ese departamento no había recibido ningún informe médico del centro sanitario referido al recluso y, en consecuencia, no se ha producido ningún cambio en su situación penitenciaria. El Gobierno no tiene constancia alguna de que De Juana haya recibido autorización de los médicos para abandonar el centro sanitario y, por tanto, no ha tomado ninguna decisión sobre su situación. La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, indicó que el Ejecutivo se limitará a actuar «con la ley en la mano», cumplirá las disposiciones penitenciarias pertinentes y seguirá los procedimientos establecidos en caso de que el preso reciba el alta que ha solicitado. La portavoz gubernamental reclamó que nadie vea nada extraño en el trato a Ignacio de Juana porque en su caso se aplica la misma ley que «permite detener y encarcelar a un etarra». Esa misma norma, agregó, posibilita «la concesión de un determinado régimen penitenciario». Fernández de la Vega pidió que los ciudadanos tengan «plena confianza». Pulsera de control Informaciones procedentes del hospital donostiarra apuntan a que la razón de que no se haya remitido el alta a Instituciones Penitenciarias es que el recluso tiene concedido ese certificado, pero se niega a usar la pulsera de control telemático que permitirá vigilar sus movimientos fuera del centro sanitario. La concesión de la prisión atenuada estuvo supeditada a que el terrorista aceptase este sistema de control. Fuentes penitenciarias dijeron ignorar esta negativa. El Ministerio del Interior no descarta la posibilidad de que el terrorista reciba un alta hospitalaria, que no médica, que permitiría el traslado a su domicilio bajo el previsto control telemático, con la obligación de asistir a consultas ambulatorias.