Un paciente del Hospital Gregorio Marañón denunció haber sufrido «un calvario y trato vejatorio y vergonzoso» cuando acudió a urgencias de este centro para hacerse unas pruebas por una posible tuberculosis por orden de su médico de cabecera. Miguel Ángel Merino denunció ante el Defensor del Paciente que cuando acudió el pasado 12 de abril a este centro sobre las 17.15 horas, permaneció allí hasta las 17.00 horas del día siguiente y recibió «en todo momento un trato vejatorio y vergonzoso». El paciente, de 31 años, fue introducido en una sala de «unos tres metros cuadrados sin ventanas y sin ventilación». Cuando un hermano de Miguel Ángel llegó a visitarle a media mañana y le entregó un bocadillo, una enfermera le envió a un cuarto de baño a comerlo y, ante su negativa, le acusó públicamente de querer contagiar a los demás pacientes y personal. Finalmente, 24 horas después de su ingreso, el paciente pudo abandonar el hospital con un diagnóstico de «una simple neumonía».