El Egipcio admite que se asesoraba con un ulema extremista saudí

Julio. Á. Fariñas MADRID

ESPAÑA

El sobrino del jefe de Al Qaida en Europa dice ahora que lo acusó obligado por la policía Dijo que se le ha interpretado mal, como le ocurrió al Papa cuando se refirió al islamismo

26 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Rabei Osman, El Egipcio , acusado de ser uno de los principales -sino el principal- promotores de los atentados del 11-M, volvió a convertirse en el protagonista estelar del macro proceso de la Casa de Campo, papel que hoy asumirá Emilio Suárez Trashorras, cabecilla de la trama asturiana. Ayer, el Egipcio fue interrogado por su abogado Endika Zulueta sobre las conversaciones telefónicas y ambientales que le grabó la policía italiana. En casi dos horas de interrogatorio intentó mantener la coherencia de su primera declaración, pero tuvo un grave desliz que no pasó desapercibido a los fiscales de la acusación pública: reconoció que había mantenido contactos con el ulema saudí Salam Ben Alda, un personaje muy próximo a Osama Bin Laden. Cuando su abogado se percató del detalle, le dio una oportunidad para explicar que ese ulema ha estado detenido varias veces en las cárceles sauditas y que, cuando salió, se acercó al régimen hasta convertirse en uno de los predicadores más reputados de la monarquía. Las comprometedoras conversaciones telefónicas que le fueron interceptadas en Italia dijo que en realidad eran «irrelevantes», ya que la mayor parte del tiempo hablaba de los problemas que tenía para casarse de nuevo por no haber pagado la dote a su primera esposa. En alguna de esas conversaciones hablaba de sus amigos Serhane, El Tunecino , uno de los suicidas de Leganés, y de Fauad El Morabit, el estudiante de ingeniería aeronáutica que se sienta en el banquillo como implicados en el atentado. Ahora alega que se le ha malinterpretado. «El Papa, la más alta autoridad del mundo católico, también fue malinterpretado cuando habló de los musulmanes y del Islam», alegó. Ayer también fueron interrogados Mohamed Bouharrat, del que aparecieron fotos y otros rastros en el piso de Leganés, y los hermanos Mohamed e Ibrahin Moussaten, que negaron las comprometedoras declaraciones efectuadas sobre su tío Joussef Belhajd. Cerró la sesión Mohamed Slimane.