La policía científica cree que no se podrá determinar la composición exacta del artefacto La explosión de Barajas está entre las tres más potentes realizadas por la banda en su historia
21 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Ni rastro tres semanas después. La policía científica no ha encontrado resto alguno reconocible de la furgoneta bomba Renault Express con la que ETA voló el módulo D del aparcamiento de la terminal 4 (T4) del aeropuerto de Barajas el 30 de diciembre. A pesar de que los ingenieros y técnicos dieron por terminados el sábado los trabajos de desescombro, después de retirar más de 25.000 toneladas de materiales, los agentes se niegan a tirar la toalla y ahora rastrean entre la chatarra de los restos de los vehículos. Según explicaron fuentes de la investigación, se trata de una «labor ingente»: en la zona de desescombro hay restos de unos 1.300 automóviles, prácticamente irreconocibles, que se amontonan en el denominado aparcamiento P-12 de Barajas (un estacionamiento para trabajadores del aeropuerto). Mientras los peritos todavía valoran los daños de los turismos convertidos en amasijos de hierros, los funcionarios de la policía científica, por turnos, tratan de buscar piezas de lo que fue la furgoneta usada por los terroristas. Mandos de la policía explicaron, no obstante, que se ha descartado «casi prácticamente» poder identificar algún componente de la Renault Express, ya que son decenas los vehículos «desintegrados» durante la tremenda explosión, empezando por la furgoneta bomba. Además, señalaron los expertos, emplear más tiempo y esfuerzo en encontrar algún resto de ese vehículo tampoco va a servir para avanzar en la investigación. La policía científica, tras los más de 200 análisis recogidos en los estratos del aparcamiento, reconoce que estas pruebas nunca podrán servir para determinar cuál era la composición exacta de la bomba utilizada en el atentado. Componente inorgánico Las estimaciones han fijado que el artefacto estaba fabricado a base de un componente inorgánico (probablemente nitrato amónico), lo que hace pensar que se trataba de amonal o amosal, al que se añadieron unos 200 kilos de explosivo tipo hexógeno para reforzar. El cálculo final apunta a que la bomba estaba compuesta por más de media tonelada de explosivo, lo que confirmaría que el de la T4 está entre los tres artefactos de mayor potencia que ETA haya hecho explosionar nunca. La bomba de Barajas -aseguran los expertos del Tédax- sólo es comparable a otros dos artefactos de la banda terrorista: los 500 kilos de amonal y trilita utilizados contra la casa cuartel de Llodio (Álava) en junio de 1989 y la bomba de media tonelada de amonal usada para atentar contra la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid en noviembre de 1988.