Lo de ETA puede terminar bien

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

16 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Si se hace caso a Otegi, el proceso de paz está en vía muerta. Si se piensa que ETA robó recientemente trescientas pistolas y que tiene gente dispuesta a atentar de nuevo, la perspectiva es inquietante, porque hasta Gaspar Llamazares teme que haya un susto, de advertencia, antes de que terminen las fiestas. Si se hace un balance de las actividades de la kale borroka en las últimas semanas, se aprecia un recrudecimiento. Y si frente a esos datos se contrapone solamente el natural optimismo, prudente pero perceptible, del presidente Zapatero , la impresión es que estamos a punto de perder el cuarto gran momento de esperanza -cuatro en treinta años- de que acabe de una vez la pesadilla de ETA. Pero, aún con ese sombrío panorama, hay gentes que conocen muy bien ese mundo que han aportado a La Voz, esta misma semana, opiniones que permiten albergar esperanzas. Y no sólo José Blanco , número dos del PSOE, que sabe más de lo que habla, a diferencia de algún correligionario suyo que habla más de lo que sabe. Blanco se limita a declarar: «Se están recomponiendo cosas y no todo está tan perdido como dice Otegi». Han sido básicamente dos nacionalistas, vascos y navarros además, Carlos Garaikoetxea y Patxi Zabaleta , los que en una larga conversación por separado han aportado datos e impresiones de gran interés. «El ciclo de ETA está acabado y no tiene ningún sentido la continuidad por tres razones: la presión internacional es insostenible para ellos; la consideración del terrorismo en todo el mundo no es la que era hace algunos años, y el hartazgo de la sociedad vasca es manifiesto», dice Garaikoetxea. Estima que, ante eso, se puede tardar un poco más en extender el acta final de casi cincuenta años de ETA, pero no tiene duda de que llegará más pronto que tarde, a pesar de las manos negras que de un lado y otro actúan para que todavía no se alcance el final. Sobre las manos negras es explícito: «Siempre que ha habido un momento de esperanza, algo lo ha roto desgraciadamente, como sucedió con la muerte de Joseba Arregui en una comisaría, o la desaparición de algunos dirigentes de ETA proclives a la negociación, como Pertur o Txomin ». Se queja el ex lendakari de «la condena de casi cien años de cárcel a De Juana Chaos por sus cartas amenazadoras, aún sabiendo de su pasado execrable, que excitan a las bases del entorno batasuno y lo convierten en un obstáculo para el proceso». Y tiene palabras contundentes sobre la actitud del Partido Popular: «Cuando firmamos el Pacto de Lizarra entre los nacionalistas hubo un momento de esperanza porque le exigimos a ETA que la tregua fuera indefinida e irrevocable y, al mismo tiempo, observábamos pasos muy importantes de Aznar, en su lenguaje y en el acercamiento de presos. Y ahora se escandalizan para poner palos en las ruedas». Y revela: «Yo mismo llegué a hablar entonces con Aznar». Pero la rotundidad de Garaikoetxea crece todavía en las palabras de Patxi Zabaleta, que fue miembro de la Mesa Nacional de Herri Batasuna en dos períodos y ahora preside el grupo navarro independentista Aralar. Zabaleta cree que hay indicios de que esto puede terminar pronto, aún sin descartar sobresaltos, y advierte de que las bases del entorno batasuno están más radicalizadas de lo que se supone que pueda estar la dirección actual de ETA, dispuesta a terminar. «Después del Pacto de Lizarra, y ante los movimientos significativos de Aznar, llegó la gran decepción al romper ETA la tregua y darle la razón a Mayor Oreja con lo de la tregua trampa. A Oreja le vino bien porque lo reforzó en sus posiciones, pero nosotros, los demócratas independentistas que no queremos violencia, nos sentimos decepcionados y utilizados por ETA». Ambos, en su condición de navarros y a la vez nacionalistas vascos, subrayan que antes de cualquier decisión de futuro hay que preguntar a la ciudadanía navarra, que tiene el único Estatuto de Autonomía no votado popularmente. Escuchándolos se saca la conclusión de que el asunto de Navarra no tiene por qué ser tanto problema, porque si se acepta una consulta previa a un eventual referendo en el País Vasco, el resultado no puede ir más allá de algún tipo de alianza, confederal, sugieren como ejemplo, con el País Vasco, visto que hoy el electorado nacionalista en Navarra no va más allá del 30%. Llegó a ser casi el 50%, pero seguramente ETA con sus acciones lo redujo. Y sin duda, el presidente Miguel Sanz contribuyó con sus aciertos. Curiosamente, algunos de los consultados se interesan por el concepto de la eurorregión, similar a la que se mantiene entre Galicia y el Norte de Portugal, aceptada por la Unión Europea. Hay indicios de que una eurorregión que incluyera a las tres provincias vascas, a Navarra e Iparralde (las tres provincias francesas que reclaman los independentistas) podría ser un as en la manga del Gobierno español porque daría algunas satisfacciones y no vulneraría la legalidad. Por cierto que, con respecto a las relaciones transfronterizas entre España y Portugal, el vicepresidente del Gobierno de Extremadura, Ignacio Sánchez, ha señalado a La Voz que, a su juicio, los extremeños y portugueses del Alentejo han hecho más camino incluso que gallegos y portugueses del norte como aquí se puso de ejemplo. Y cita al ex presidente Mario Soares como prueba, cuando así lo reconoció. Conste, pues, en acta.