Entrevista | Miguel Cortizo Nieto El político coruñés considera esencial buscar nuevas vías para potenciar los lazos con los hijos de emigrantes, con el propósito de utilizar su influencia y papel en sociedad
21 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Aunque no tiene el corazón dividido entre Galicia, su lugar de origen, y Madrid, el coruñés Miguel Cortizo Nieto conoce bien el desarraigo y la sensación de no pertenecer a ningún lugar. Gracias a su papel como embajador en misión especial para la coordinación de las relaciones con las comunidades españolas en Iberoamérica, conoce estas dos realidades. - ¿En qué consiste su actividad? -Aparte de estar viajando constantemente, mantengo contactos con la presencia española en Latinoamérica en sus distintas formas, no sólo con la tradicional emigración, también con formas más recientes, las empresas establecidas allí. En líneas generales, me ocupo de los intereses de España. Además, tengo una relación directa con los responsables de las delegaciones diplomáticas estables. -El fenómeno de la emigración ha ido variando con el paso del tiempo, lo que también habrá repercutido en su trabajo. -Hay una vía nueva relacionada con los hijos de emigrantes, las segundas y terceras generaciones. En su mayoría poseen doble nacionalidad, aunque ya han echado raíces en sus países de acogida, por así decirlo. Se han integrado en la sociedad, e incluso desempeñan puestos de responsabilidad política o son miembros destacados del ámbito cultural, de los medios de comunicación y la empresa. Conforman un capital humano que no tiene ningún país en Iberoamérica salvo España, debido a su capacidad de influir en la vida del país o en su opinión. - Esto podría resultar muy provechoso. -Claro, estamos tratando de crear un instrumento que permita que esa gente, que además es de una hispanofilia probada, pueda tener un cauce de trabajo en el que desarrollar de manera estable ese sentimiento, de forma que contribuyan a que la presencia de España tenga sea percibida de manera más próxima. -Conoce de primera mano las realidad social de los españoles que viven fuera, ¿cuáles son sus principales problemas? -A principios de siglo se produjeron crisis sociales y económicas muy duras en algunos países latinoamericanos, como Argentina, donde la presencia española es muy numerosa. A las consecuencias que de éstas, hay que añadir que los antiguos emigrantes son ahora una población envejecida y mayor. En este sentido, ha habido una actuación notable de la Administración española, no sólo de la central sino también de las autónomas, que han paliado problemas muy profundos. - ¿Cómo valoraría el papel del Gobierno, frente al desarrollado por otros países? -España es el país que más se preocupa y ocupa de los ciudadanos en el exterior, con ayudas que no se pueden encontrar en otros países. Es verdad que a veces es insuficiente, no obstante, podemos estar como país muy orgullosos, con independencia de una administración u otra, porque nuestros connacionales en el extranjero son los más respaldados ante cualquier tipo de contingencia.