Después de unos comienzos difíciles, igual que suele ocurrir en cualquier iniciativa, José Manuel Rodríguez de León puede respirar más tranquilo, pus el local está teniendo una buena acogida, por lo que ha decidido lanzarse a la aventura de inaugurar otros establecimientos. El principal problema que se le plantea en este instante es el precio desorbitado de los alquileres. -¿Qué debe tener una persona para dedicarse al mundo de la hostelería? -Igual que para cocinar bien lo primero es que te guste comer y probar cosas, en este sector tienes que tener inquietud en aprender. Es como en cualquier profesión. Debes poseer una base de trabajo y de conducta, saber pelar patatas, cocinar o fregar platos. Del mismo modo que para ser presidente del Gobierno tienes que pasar por senador o ministro. Es imprescindible conocer el camino que lleva hasta el puesto en el que te encuentras. - ¿En qué considera que radica la profesionalidad? -En este sector está el trato que se dispensa al cliente. Saber cuáles son los productos que tienes en el local, de dónde vienen, sus ingredientes y cómo hay que prepararlos. Cuánto más responsabilidad tiene uno, más deben ser los conocimientos que atesore. Está claro que el último control de calidad es el que realiza el público, pero el responsable del establecimiento tiene que velar para que lo que se ofrezca no esté en mal estado. - En este sentido, ¿considera que la gente hace valer sus derechos de consumidor cuando algo está mal? -La gente tiene que acostumbrarse a demandar un producto de calidad, no de exclusividad. No debe avergonzarse si tiene que decir que algo no está bueno o ha salido mal, ya que el responsable, por lo menos en mi caso, estará agradecido de poder retirarlo.